Hoy lo he hecho, por fin me he atrevido. He aparcado mis miedos, el mínimo rencor que quedaba y he visto tu mundo.
Aunque el miedo y las dudas me inundaron hasta el último segundo, termine haciendo lo que sentía correcto. Allí me senté, en una oscura butaca, esperando ver tu mundo, ver de lo que eras capaz. Ver que hice lo correcto.
Durante todo el tiempo los sentimientos se entremezclaban, sonrisas, lagrimas, miedo, reflexión. Todo ello rondaba por mi cabeza mientras te veía, con más luz que nunca.
Normalmente la gente siente tristeza, rabia y termina por no hacer lo correcto, termina por auto engañarse y pensar que se equivocaron. No saben cuan equivocados están, que poco valoran la felicidad de aquellas personas a quienes una vez amaron. Cuanta envidia y cuanto rencor, esa es la oscuridad que yace en su corazón.
Mis lagrimas desean salir, no por rabia ni impotencia. Sino por tristeza y a la par alegría. Alegría de ver que por fin brillas con tu propia luz, esa que siempre tuviste y por la que nunca te rendiste, alegría por ver que tomé la decisión correcta, que, aunque fuera duro, hice lo correcto en darte ese empujón. Pero el sentimiento de tristeza quiere salir, quiere irse para siempre. No por haber dejado que te fueras, sino por no haberte dejado ser libre antes, por no haber podido darte la vida que por fin tienes y que mereces. Tristeza, quizás, por recordar todo el daño que te hice. Por no haber sido la persona que necesitabas a tu lado.
No es algo que cambiaría si atrás volviera. Pues si otra oportunidad tuviera no dudaría en empujarte al final que hubo, quizás recortaría en tristezas, gritos y lloros. Quizás lo único que siento es arrepentimiento por todas esas cosas que tanto daño te hicieron y que no supe ver a tiempo. Puede que si atrás en el tiempo volviera, a aquella mañana lluviosa, no dudaría en repetirlo, con la única diferencia, de que a día de hoy, aunque en el mismo camino que ahora recorremos estuviéramos, no tendríamos malos recuerdos a las espaldas. Poder volver la vista atrás y recordar todo ese tiempo con una sonrisa, sin censurar lo que por aprecio queremos olvidar.
Mis lagrimas desean salir "Esperad un poco"- les digo. Pronto saldréis y todo acabará. Pues desde el principio hasta el final no perdiste tu luz, esa luz que siempre me guió por la más gruesa oscuridad. Es por ello que aunque, adiós te diga al fin, eternamente agradecido te estoy.
jueves, 11 de junio de 2015
martes, 2 de junio de 2015
Tampoco lo espero con ilusión
Dicen que tenemos lo que nos merecemos, por ello a veces me pregunto ¿Qué he hecho? No termino de entender que necesidad tiene la vida, la casualidad o lo que sea, de mostrarme todas las cosas que no tengo necesidad de saber.
¿Pretendes martirizarme? ¿Qué sienta odio? ¿Envidia? Por mi parte olvídalo, este joven corazón se cansó hace tiempo. Joven porque supuestamente aún le queda por vivir, pero se niega a sentir. Pues poco a poco se ha ido cerrando.
Normalmente es el tipo de cosas que dices en el calor del momento, ante esa persona a la que tanto quieres, pero yo era consciente de lo que decía. No lo dije por decir, era lo que sabía que sentiría, aunque ojalá me hubiera equivocado.
No siento rabia ni impotencia, siempre fui consciente de que esto me deparaba, aunque asumirlo fue duro y me ha costado asentarme ahora puedo descansar, puedo dejar de sentirme mal y de frustrarme. Es más fácil.
"Eso no puedes saberlo" "No puedes controlar eso" "Nunca se sabe" "Verás como si". Si vas a decirme eso dímelo creyéndotelo, pues parecen las frases típicas de manual. Para oír lo de siempre prefiero no oír nada.
Eso quizás si que me provoque rabia o ira, la gente que dice las típicas frases que se deben decir para animar, ese es el tipo de actitud que no me gusta y no soporto. No intentes convencer a otros de lo que no eres capaz de creerte tú.
Es por eso que paso de las opiniones ajenas, mienten, dudan y sólo piensan en el bien quedar. Terminan haciéndonos más daño que si no dijeran nada. Prefiero un silencio sincero a oír las mismas palabras siempre.
Pues es mi día a día. Decidí olvidarme de ilusiones y mentiras, vivir cada día por seguir adelante. Pues, aunque no sé que me espera al día siguiente, tampoco lo espero con ilusión.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)