Pasan los días y aún lo recuerdo como si fuera ayer,
esa forma de sentir que creía muerta dentro de mí. Esa forma de poder sonreír
por el simple hecho de saber de ti, esa forma de pensar que había algo por lo
que merecía la pena luchar.
El tiempo pasó y allí quedó todo, en un recuerdo, en
tiempo pasado, ya fuera en la realidad como dentro de nosotros mismos. Contando
el tiempo hasta el poder volver a ver esa sonrisa, poder sentirte cerca y poder
olvidar todo aquello que nos rodeara.
Aunque el resultado no cuajó no quiere decir que no
añore esos momentos, no significa que todo aquello fuera guardado en un cajón
cerrado con llave. No significa que a partir de aquel momento todo fuera
tristeza, amargura y sinvivir. Significa que atesoro todos aquellos momentos,
los vividos tanto en persona como los que no.
Las cosas suceden por algo, es la lección que aprendí
cuando te conocí. A creer en el destino, en las casualidades y en lo bueno de
los malos tiempos, a reírme de aquello que no merece ni ser recordado.
Pero lo más importante fue recordar que sigo siendo
capaz de seguir sintiendo, que por mucho que me cerrara, por muchos años que
hubiera pasado creyendo que ese frío se quedaría ahí por siempre, nada de eso
era real. Pues tú entraste sin que me diera cuenta y te hiciste un acogedor
sitio ahí.
Aun sacando todo lo positivo aún saboreo cierta
tristeza, pero ello no nubla todo lo bueno que hay existe. Mas sigues viviendo
en ese acogedor hueco que tú misma creaste, no tengo razón para echarte de
allí, quizá no le preste la misma atención que cuando llegaste, pero echarte
sería negar todo aquello que has supuesto. Ese hueco es y siempre será tuyo.
Quizá algún día llegue otra persona y se haga otro sitio, quizá más grande,
quizá no para quedarse o tal vez para instalarse de fijo, pero no por ello tu
perderás el tuyo.
Todas estas palabras no significan que esté
sumergido en la nostalgia, ni que busque llamar atención alguna, positiva o
negativa. Quizá lo único que una parte de mi buscaba al empezar a escribir era
tratar de dar forma a todo aquello que lleva dentro de mi desde hace tiempo,
aquello que en su momento quise y no pude expresar. Algo que necesitaba liberar
para que vuele libre al fin, algo que me ayude a poder seguir mirando y
caminando hacia delante con más tranquilidad.
Pues en este camino nos encontramos y a este mundo
pertenecemos, no para separarnos sino para recordarnos.