El tiempo sigue pasando, los eventos se siguen sucediendo y yo sigo en el mismo punto que hace casi un año. Sigo sin entender nada, pero aunque hace tiempo que me dije a mi mismo que dejaría de darle vueltas, de intentar comprenderlo o de tratar de entenderte.
Desde que te conocí has dado un vuelco a mi vida, descolocándome una y otra vez, tanto para bien como para mal. Eres esa chispa que alimenta muchos de mis momentos, que me hace querer luchar, aunque de la misma forma te puedes convertir en el motivo por el que pierda la motivación.
Estoy en un punto muy delicado de mi vida, donde todo va a cambiar de forma drástica, pero aún así sigues siendo una de las cosas que más me motiva y desmotiva a la vez. Si bien es verdad que he conseguido que mis esfuerzos y motivaciones sean por y para mí no puedo evitar que tu te hayas convertido en un motivo más.
Tus palabras y tus actos pueden terminar determinando mi destino al final del día. Aunque pretenda fingir que no me importa cuando estamos juntos, por dentro soy una maraña de indecisiones e inseguridades que no saben por donde van a desembocar.
Lo único que he terminado concluyendo es que voy a tratar de disfrutar de todo momento que pasemos juntos, cada conversación que tengamos. Todas estas cosas que hacen que mi tiempo pase volando, esas cosas que echaré de menos y que me hacen desear aún más el verte pronto.
Soy consciente de que este sentimiento es unilateral, pero al menos sé que es algo que ambos disfrutamos, pues tus actos y tus palabras me lo dicen, esa complicidad que en ocasiones mostramos, esos pequeños momentos que parecen un secreto al mundo que nos rodea. Esos momentos futuros que ambos queremos disfrutar. Pienso disfrutar cada momento a tu lado, sin ningún arrepentimiento.
Pues las palabras que pronto te diré no será un "Adiós" sino un "Nos vemos"