viernes, 28 de diciembre de 2018

El auténtico valor

Otro año se va, pero antes que empezar a reflexionar sobre el balance anual hay cosas sobre las que me ha dado por pensar. Y es que este año ha sido duro en muchos aspectos, posiblemente uno de los más influyentes para mi este año ha podido ser la amistad.

Echando la mirada atrás me percato de que la amistad fue un término que a mi me llegó bastante tarde, la gente hablaba de amistad, pero en el fondo no eran más que palabras vacías. El concepto de amistad que te venden por entonces es un tanto superficial así que superficialmente pasé completamente de el.
Comienzas a crecer y crees empezar a encontrar gente a la que de verdad puedes considerar tu amiga pero ¿Realmente eran lo que se llama amigos? No pongo en duda que al menos una persona lo fuera pero, a día de hoy pienso en todas esas personas a las que consideraba amigas y me doy cuenta que posiblemente el único que pensará así fuera yo.
Las verdaderas amistades son aquellas que están en los buenos y en los malos momentos, sé que podía contar con esas personas en malos momentos pero ¿Contaban esas personas conmigo en sus malos momentos? Desafortunadamente no, por mucho que pienso me doy cuenta de que aunque yo me apoyaba en esas personas ninguna se apoyaba en mí. Eso tristemente no es una amistad, puedes tenerle aprecio, puede que esa persona tenga buena voluntad pero si no existe reciprocidad no deja de ser más que eso.

Es triste que haya tardado tantos años en darme cuenta, con el tiempo aprendes a valorar tu tiempo a y a las personas con las que pasas tu tiempo. Aprendes a distinguir a las personas que de verdad te muestran su apoyo y que además cuentan con el tuyo, esas personas que te valoran en las buenas y en las malas. Con quienes disfrutas de grandes momentos, en quienes te apoyas cuando las cosas no van bien y quienes se apoyan en ti cuando lo necesitan.

No es cuestión de en quien te apoyas, sino entre cuantos os apoyáis.