jueves, 18 de septiembre de 2014

Una última sonrisa

Cuando todo empezó lo vi con nervios e ilusión. Algo de increíble emoción. Pues pensé que me deseo ya no era ficción.

Mas lo que yo pensé como un nuevo comienzo a camino mejor, resultó ser la entrada a un nuevo ciclo. Un inicio increíble y un nudo impresionante. Nunca pude haber deseado algo mejor, aún cuando pensé que todo iba a cambiar no me rendí y empeño seguí, más no me arrepentí.

Pero no me dí cuenta, de que todo ciclo ha de reciclarse.

Reciclamos tantas cosas a lo largo de nuestra vida, tantas cosas que ni nos percatamos. Reciclamos objetos, reciclamos momentos y hasta sentimientos, pero también, por supuesto, reciclamos personas. Personas que sustituyen a otras en un momento de nuestra vida, nos da lo que otra persona no podía, nos aferramos a él y no lo queremos soltar. Pero al igual que la tecnología mejora y cambiamos de móvil aunque este aún funcione, lo mismo hacemos con las personas. Encontramos a otra que no sólo hace lo mismo, sino que mejor y con opciones más interesantes.

Entonces entramos en la encrucijada, quedarnos con lo viejo por cariño y por todo lo aportado o dar lugar a algo que sabemos que es mejor aunque aún no lo sepamos. Por supuesto lo viejo queda obsoleto y acabamos cambiando a mejor, pues es lo que sabemos que queremos.

Más no nos debemos sentir culpables, pues es el ciclo de la vida, lo bueno se queda por siempre, lo que caduca debe pasar y debemos soltarlo. No suframos a Diogenes.

Aunque esta vez sea el fin de mi ciclo
y ahora llega mi época de reciclo,
ni una sola lagrima derramaré,
pues hasta el final de este ciclo todo lo daré
y de nada me arrepentiré.

Con la cabeza bien alta marcharé,
y una última sonrisa te dedicaré.

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