Por muchos años que pasen nunca terminaremos de conocer a las personas, ni siquiera a aquella con la que más tiempo pasamos a lo largo de nuestra existencia: Nosotros mismos.
¿Qué tipo de personas somos? ¿Qué nos gusta? ¿Qué nos disgusta? ¿Qué nos hace felices? ¿Qué nos pone tristes? ¿Qué nos enerva?
Debido a que somos personas en constante cambio y evolución no es de extrañar que a la larga no sepamos ni responder a esas preguntas.
En mi caso creo que una de las cosas que más me preocupa es sin duda mi inestabilidad, la falta de estabilidad emocional que tan pronto me tiene de buen humor como de repente estoy hecho una furia o me fácilmente me echo a llorar.
No suelo tener ese tipo de cambios de forma exagerada ni habitual, pero si que es cierto que aunque no se me note por fuera hay muchas cosas que me pueden entristecer, no importa lo banal que parezca. Aunque por lo general lo que más me entristece es el sufrimiento ajeno, soy incapaz de alegrarme con el sufrimiento de otra persona, por muy mal que me haya tratado, siempre habrá una parte de mi que se sentirá triste por esa persona. Aunque en antaño solía ser violento, llegué a un punto en el que tan pronto como le ponía la mano encima a otra persona me entraba un sentimiento de remordimiento y tristeza, razón por la cual soy incapaz de recurrir a la violencia.
Ya no es solo el sufrimiento de las personas, ya sean animales o incluso objetos no puedo soportar el hecho de que algo sufra o sea maltratado, siento que hasta los objetos poseen un alma, o al menos quien los fabricó lo tenían, nacidos/creados con una utilidad, es triste pensar que no puedan seguir cumpliendo su cometido, así como una persona mayor se puede sentir inútil por no poder hacer lo que siempre podía, o una persona/animal que debido a un accidente es incapaz de llevar una vida normal.
Esos sentimientos de tristeza e inutilidad siempre me hacen sentir muy triste, aunque no tengan ni la más mínima relación conmigo. En un mundo ficticio supongo que no me afecta de la misma manera, pero a veces lo paso mal también, incluso si ese personaje es la maldad reencarnada, si siento que sufre una parte de mi lo está perdonando.
De la misma manera que siento tristeza puedo sentir la mayor de las iras ante las injusticias o las personas que provocan ese sufrimiento. Aunque no pueda usar la violencia contra ellos no significa que no sea capaz de sentir ira contra ellos, digo ira ya que soy incapaz de odiar a nadie, por mucho daño que alguien provoque nunca he sido capaz de odiar, en mi caso más que odiar puedo llegar a sentir indiferencia hacía esas personas, una indiferencia que provoca que lo que les ocurra me sea totalmente indiferente. Para alguien capaz de sentir el sufrimiento humano, sentir indiferencia es similar a que esa persona no exista para nosotros, pues lo que les pase no nos provocará ningún sentimiento en absoluto.
La alegría es uno de los sentimientos que menos me dura, no porque me amargue con todo, no porque sea muy exigente. Quizá la única razón es que me cuesta estar contento o feliz si siento que las personas de mi alrededor no se sienten igual, me hace sentir culpable por expresar mi felicidad cuando otras personas no lo son o no se sienten bien. Quizá sea por ello que guardo mis sentimientos para adentro, de forma que si estoy contento no moleste a otras personas que no lo estén, asimismo si estoy mal no interrumpo la felicidad de otras personas.
Quizá sea una forma egoísta de pensar, pero eso es lo que mejor conozco de mi, quizás las cosas que me enfurezcan o entristezcan cambien o aumenten, pero la forma de expresarme no lo hace de la misma forma.
Al fin y al cabo, este soy yo.
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