Ha pasado el tiempo. ¿Cuanto? No estoy seguro. Tantas experiencias y momentos no se pueden compilar en tiempo. Ni necesidad que hay. Pues son tantas las que aún quedan que no puedo esperar. Pero ya no sólo son los momentos que hemos pasado, sino todo lo que en esos momentos se ha dicho. Todo lo ocurrido, todo lo demostrado.
Siempre digo que paso desapercibido.
Algo así nunca lo había concebido.
Pues hasta en los momentos de mayor amorío.
Mi aura estaba helada por el frío.
El frío de no sentirse querido, de no sentirse observado. De ser un pasajero más. Las palabras se las llevaba el viento. Parecían palabras sacadas de un libro de excusas. Excusas cuyo motivo aún desconozco.
Aquella tarde de verano no podía imaginarlo siquiera. Que algo que pasó tan rápido por delante, de esa misma manera se iba a hacer un hueco en mí.
Al principio me sentí nervioso. No entendía por qué. Pues quizás una parte de mi sentía que debía ir con cautela. Pues lo que había hallado podría ser más valioso de lo aparente. A pesar de mi torpeza seguiste ahí. En lugar de alejarte te acercaste. En lugar de bostezar te reíste. El tiempo paso y cada vez era mayor el que pasábamos juntos. No necesitaba nada más. Era feliz así, sólo quería que durará más. No quería que el tiempo pasará, quería quedarme ahí por siempre.
Tiempos oscuros llegaron. La oscuridad me cernía y no sabía que hacer. Tu me tendiste la mano, no dudé y la agarré. No podía creer que algo tan joven podía haberse convertido en algo tan valioso en tan poco tiempo. El tiempo siguió pero la oscuridad no marchó, seguía atacándome y tu de ella seguías sacándome. Pero llegó un momento en el que te alcanzó. Estabas lejos pero no me importó. De cualquier manera estuve allí, no quería apartarme. Tu estuviste cuando te necesité y ahora yo quería estar ahí. No por compensarte sino porque sentía que quería hacerlo. No me aparté de tu lado. Los momentos mejoraban y empeoraban pero ahí seguí y seguiré.
Ahora parece que la luz vuelve a nosotros. Pero en esta experiencia he encontrado algo muy valioso. Gracias a ti lo vi más claro que nunca. Aún así te debo una disculpa.
Has sido mi mayor apoyo en este tiempo. No sólo me has sacado de la oscuridad, me has sacado más sonrisas que nadie en todo este tiempo. Estuviste siempre ahí. Dándolo todo por mi, fui incapaz de darme cuenta de lo que para ti significaba. Pero nunca más volverá a ser así. En lo bueno y en lo malo. a tu lado estaré. Siempre con una sonrisa.
Siempre viéndote sonreír.
lunes, 25 de agosto de 2014
Dejar de ser efímero
Han pasado los días, pensaba que dejaría esto pero me equivoqué. Aquí vuelvo a estar dando mal ¿Para bien?¿Para mal? el tiempo lo dirá.
El tiempo pasa, en compañía o soledad, es lo de menos. Todo pasa y no se que pasa. Siento que no me apetece sonreír, que no le encuentro sentido a nada. Que algo en lo que creía llegaba a su fin. Pues como hasta ahora he dicho, es mi destino, mi sino.
Hice cuanto pude. El resultado pareció merecerlo pues el conflicto había acabado. Pues ese era el inicio para unos y el final para otros. Más cuando me giré para irme una mano me agarró.
-¿A donde vas- Me preguntan.
-He cumplido lo que por lo visto tenía que hacer, así que marcho dejándoos en vuestra nueva felicidad.
-¿Entonces por qué te vas?.
Más nunca me esperé esa respuesta. ¿Alguien decía que me necesitaba en esa felicidad? ¿De verdad alguien quería que me quedara después de todo? Nunca sabemos lo que encontramos hasta que no nos dejan marchar. Ha pasado el tiempo. Más de un año desde que los hilos del destino y las agujas del tiempo decidieran ponerse en marcha hasta llegar aquí.
No pensé que la cosa fuera a llegar a esto, no es que no lo deseara, es que nunca lo esperé. Asumí que mi lugar en este lugar era efímero y que llegado el momento desaparecería sin dejar rastro, que nadie lo echaría en falta. Cuan equivocado estaba. Pues no me dejasteis marchar y vuestras palabras al fondo me llegaron. Ya no quiero ir a ningún lado, estoy donde quiero estar y de donde espero nunca tener que marchar.
Pues por una vez, dejé de ser efímero.
El tiempo pasa, en compañía o soledad, es lo de menos. Todo pasa y no se que pasa. Siento que no me apetece sonreír, que no le encuentro sentido a nada. Que algo en lo que creía llegaba a su fin. Pues como hasta ahora he dicho, es mi destino, mi sino.
Hice cuanto pude. El resultado pareció merecerlo pues el conflicto había acabado. Pues ese era el inicio para unos y el final para otros. Más cuando me giré para irme una mano me agarró.
-¿A donde vas- Me preguntan.
-He cumplido lo que por lo visto tenía que hacer, así que marcho dejándoos en vuestra nueva felicidad.
-¿Entonces por qué te vas?.
Más nunca me esperé esa respuesta. ¿Alguien decía que me necesitaba en esa felicidad? ¿De verdad alguien quería que me quedara después de todo? Nunca sabemos lo que encontramos hasta que no nos dejan marchar. Ha pasado el tiempo. Más de un año desde que los hilos del destino y las agujas del tiempo decidieran ponerse en marcha hasta llegar aquí.
No pensé que la cosa fuera a llegar a esto, no es que no lo deseara, es que nunca lo esperé. Asumí que mi lugar en este lugar era efímero y que llegado el momento desaparecería sin dejar rastro, que nadie lo echaría en falta. Cuan equivocado estaba. Pues no me dejasteis marchar y vuestras palabras al fondo me llegaron. Ya no quiero ir a ningún lado, estoy donde quiero estar y de donde espero nunca tener que marchar.
Pues por una vez, dejé de ser efímero.
martes, 5 de agosto de 2014
Necesito gritar
Da igual cuanto lo intente, siempre acabo igual. Me canso de todo. Son estas horas y no quiero dormir. Pero tampoco quiero hacer nada. No hay nada que me anime a hacer nada. A todo le encuentro carencia de sentido. ¿Qué más dará? La sociedad me obligará a hacer más cosas. Como lo lleva haciendo toda la vida. La gente se piensa que sólo en la imagen se centra la maldad social a la que nos intentan acostumbrar.
Pues hasta en la forma de pensar nos tenemos que sentir acomplejados. ¿No puede uno simplemente pensar en hacer lo que quiere sin que el resto le demuestre cuan equivocado está con su existencia? Pues no, el resto del mundo te demostrará que no es como lo pintabas, que el resto del mundo hace las cosas como debe ser y como tú deberías hacer. Te sientes asqueado porque eres incapaz de decidir por ti mismo. Piensas que hay que hacer como el resto. Pero no quieres. Pero el resto del mundo lo hace. Pero sabes que aunque quisieras no puedes. Y así el resto de tu vida. Terminas tus días pensando que no has hecho nada de provecho. Que tu vida no ha tenido sentido. Que a nadie le importará que ya no estés ahí.
Yo no puedo seguir así. Me agoto. Llega un punto en el que no quiero hacer nada con mi vida. Me siento vacío y no quiero nada de nadie. Sólo quiero gritar. Dejarlo salir. No servirá de nada. Pero es que llegados a este punto voy a acabar pegando a alguien. Y eso sólo me hará sentir más culpable. Estoy harto de "Esto funciona" "Esto la gente lo hace" "Pues yo hice esto". Me importa ya nada. Me importa una mierda lo que el resto hagáis con vuestra vida. Más que importar me duele. Porque mi vida carece de sentido. No hago nada. No quiero hacer nada. No quiero estar con nadie. Quiero terminar de pasar mis días en soledad. Sin molestar a nadie. Ya he molestado bastante Cumpliré mi parte y marcharé. Eso es para lo poco que valgo ya. Puede que haya quien piense que las cosas seguirán igual. Pero no se dan cuenta de que cada día van cambiando. Aunque pienses que no al final será así. Dejaré de tener cabida. Como me ha pasado siempre. Vuelta a la soledad, a las conversaciones desinteresadas con gente que posiblemente no se percate de mi presencia.No volveré a llorar. Eche todas las lagrimas que tenía que echar aquella mañana de julio. Ya no me queda nada por lo que luchar. Desearos lo mejor será mi última voluntad. Pues después de eso querré desaparecer. A donde la gente no me pueda encontrar, aunque siendo sinceros ni siquiera me buscaran. De echo ni de mi despedida se pisparan.
Así de triste es mi destino. No tengo nada bueno que ofrecer. ¿Para qué intentarlo? Perdí el interés por mi mismo el día que la persona a la que más le habré importado se dio cuenta del poco valor que tenía. Al final soy una pieza más en la vida. Sustituible por cualquier otra. Las hay mucho mejores. La perdida es pequeña. Aunque pienses que quieres que esté ahí te darás cuenta con el tiempo de que soy muy prescindible. Hago muy bien mi trabajo. Pero llegado el momento encontraras lo que buscas y mi función será reemplazada por otra versión más útil y mejor preparada para más cosas. Me reciclo y otra persona aparecerá.Y así hasta el día que sea viejo y un día me encuentren muerto en casa. "Nadie lo echaba en falta" dirán.
¿Quién puede culparlos? Ni yo mismo me echaría de menos.
Pues hasta en la forma de pensar nos tenemos que sentir acomplejados. ¿No puede uno simplemente pensar en hacer lo que quiere sin que el resto le demuestre cuan equivocado está con su existencia? Pues no, el resto del mundo te demostrará que no es como lo pintabas, que el resto del mundo hace las cosas como debe ser y como tú deberías hacer. Te sientes asqueado porque eres incapaz de decidir por ti mismo. Piensas que hay que hacer como el resto. Pero no quieres. Pero el resto del mundo lo hace. Pero sabes que aunque quisieras no puedes. Y así el resto de tu vida. Terminas tus días pensando que no has hecho nada de provecho. Que tu vida no ha tenido sentido. Que a nadie le importará que ya no estés ahí.
Yo no puedo seguir así. Me agoto. Llega un punto en el que no quiero hacer nada con mi vida. Me siento vacío y no quiero nada de nadie. Sólo quiero gritar. Dejarlo salir. No servirá de nada. Pero es que llegados a este punto voy a acabar pegando a alguien. Y eso sólo me hará sentir más culpable. Estoy harto de "Esto funciona" "Esto la gente lo hace" "Pues yo hice esto". Me importa ya nada. Me importa una mierda lo que el resto hagáis con vuestra vida. Más que importar me duele. Porque mi vida carece de sentido. No hago nada. No quiero hacer nada. No quiero estar con nadie. Quiero terminar de pasar mis días en soledad. Sin molestar a nadie. Ya he molestado bastante Cumpliré mi parte y marcharé. Eso es para lo poco que valgo ya. Puede que haya quien piense que las cosas seguirán igual. Pero no se dan cuenta de que cada día van cambiando. Aunque pienses que no al final será así. Dejaré de tener cabida. Como me ha pasado siempre. Vuelta a la soledad, a las conversaciones desinteresadas con gente que posiblemente no se percate de mi presencia.No volveré a llorar. Eche todas las lagrimas que tenía que echar aquella mañana de julio. Ya no me queda nada por lo que luchar. Desearos lo mejor será mi última voluntad. Pues después de eso querré desaparecer. A donde la gente no me pueda encontrar, aunque siendo sinceros ni siquiera me buscaran. De echo ni de mi despedida se pisparan.
Así de triste es mi destino. No tengo nada bueno que ofrecer. ¿Para qué intentarlo? Perdí el interés por mi mismo el día que la persona a la que más le habré importado se dio cuenta del poco valor que tenía. Al final soy una pieza más en la vida. Sustituible por cualquier otra. Las hay mucho mejores. La perdida es pequeña. Aunque pienses que quieres que esté ahí te darás cuenta con el tiempo de que soy muy prescindible. Hago muy bien mi trabajo. Pero llegado el momento encontraras lo que buscas y mi función será reemplazada por otra versión más útil y mejor preparada para más cosas. Me reciclo y otra persona aparecerá.Y así hasta el día que sea viejo y un día me encuentren muerto en casa. "Nadie lo echaba en falta" dirán.
¿Quién puede culparlos? Ni yo mismo me echaría de menos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)