Han pasado los días, pensaba que dejaría esto pero me equivoqué. Aquí vuelvo a estar dando mal ¿Para bien?¿Para mal? el tiempo lo dirá.
El tiempo pasa, en compañía o soledad, es lo de menos. Todo pasa y no se que pasa. Siento que no me apetece sonreír, que no le encuentro sentido a nada. Que algo en lo que creía llegaba a su fin. Pues como hasta ahora he dicho, es mi destino, mi sino.
Hice cuanto pude. El resultado pareció merecerlo pues el conflicto había acabado. Pues ese era el inicio para unos y el final para otros. Más cuando me giré para irme una mano me agarró.
-¿A donde vas- Me preguntan.
-He cumplido lo que por lo visto tenía que hacer, así que marcho dejándoos en vuestra nueva felicidad.
-¿Entonces por qué te vas?.
Más nunca me esperé esa respuesta. ¿Alguien decía que me necesitaba en esa felicidad? ¿De verdad alguien quería que me quedara después de todo? Nunca sabemos lo que encontramos hasta que no nos dejan marchar. Ha pasado el tiempo. Más de un año desde que los hilos del destino y las agujas del tiempo decidieran ponerse en marcha hasta llegar aquí.
No pensé que la cosa fuera a llegar a esto, no es que no lo deseara, es que nunca lo esperé. Asumí que mi lugar en este lugar era efímero y que llegado el momento desaparecería sin dejar rastro, que nadie lo echaría en falta. Cuan equivocado estaba. Pues no me dejasteis marchar y vuestras palabras al fondo me llegaron. Ya no quiero ir a ningún lado, estoy donde quiero estar y de donde espero nunca tener que marchar.
Pues por una vez, dejé de ser efímero.
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