Decisiones que se hacen y se dejan, eso nunca fue mi actitud. Puede parecer que una decisión momentánea pareciera, más nunca fue así. Con lagrimas en los ojos lo comprendí, eso era lo mejor. Evitarme el sufrimiento era lo más sensato, más no es una decisión sino una prevención.
La gente se piensa que hablo por hablar, más pocos saben lo duro que para mi fue y sigue siendo cada día. ¿Cómo te acostumbras? ¿Cómo sobrellevas lo que será el día a días durante el resto de la misma? Más no es que lo deseará, era lo que tocaba. Darme cuenta fue fácil, mas decidir que hacer fue lo duro. ¿Cuantos siguen pensando que lo dije por decir? ¿Cuantos pensarán que lo digo para dar pena? Poco saben esas personas lo que llegué a pasar al abrir los ojos. Comprender que es la realidad, que aunque quiera no puedo cambiar. Mas cada día lo recuerdo, cada día soy consciente de lo que es y de lo que me espera. "No digas tonterías" dicen algunas personas. "Eso no lo puedes decidir" dicen esas mismas. ¿Cómo puedes saberlo? ¿Acaso habéis tenido que llegar a esa conclusión? ¿Acaso sabéis lo que es sentirse de esta manera?
Es como una baraja. Existen quienes tienen el rol del rey, fuertes y con capacidad de liderazgo.
La reina, fuerte, apoyando al rey y protegiendo su reino.
La sota, valiente caballero dispuesto a luchar por su señor.
El as, la poderosa arma secreta en la que confiar.
El joker, esa persona que nunca sabes si es amigo o enemigo pero en quien puedes confiar sin saber por qué.
Si me tuviera que englobar basándome en la baraja yo sería la carta con las instrucciones. Hace bulto, tiene su utilidad alguna vez, tampoco es que quieras perderla, pero si se pierde sabes que no hace falta darse mucho mal.
Ese es el sentimiento al que me ha llevado mi entorno a lo largo de los años. Aunque sé que en realidad no es así. Que hay gente que me aprecia y que me apoya. Pero no podemos olvidar que hay cosas que no cambian. Que es lo que me tocará, que aunque hay personas que me intentan hacer ver que no tiene que ser así, muy en el fondo saben que hay cosas que no tendré ni conseguiré.
Aunque parezca que es muy estúpido pensar que la soledad es el camino que me espera. El no poder volver a sentir el calor, el sentirse querido, el saber que alguien está dispuesto a todo por ti. No es plato de buen gusto, no es fácil asumir que esa puede ser la forma de vida que me espera. Podéis decirme que eso no es así, pero en el fondo quienes piensan eso son personas que no han tenido que sentirse así, que es fácil decirlo porque no puedes ver a esa persona de esa manera, que de eso ya se encargará otra persona. ¿Qué ocurre cuando todas las personas de tu alrededor piensan lo mismo? Que no queda nadie. Pues eso es a lo que me enfrento cada día. Asumirlo es mi prevención para evitar esa decepción.
Porque aunque la gente piense que no, nunca me lo tomé a la ligera.
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