Hace un año se me hizo muy difícil, aunque hubo un par de por medio, no se pueden comparar a esta. Despedirme de ti se me hace cada vez más difícil.
Aunque sepa que no es para siempre,
aunque sepa que seguiremos hablando,
aunque sepa que seguiremos riendo,
aunque sepa que seguiremos apoyándonos.
No se me hace fácil cuando miro a este último año y recuerdo todas las cosas que han pasado.
Los buenos momentos compartidos,
las tristezas sufridas.
Todas las ilusiones que hemos tenido,
las desilusiones que nos han dolido.
El esfuerzo por ambos puesto,
el cosechar resultados por ello.
Son cosas que siempre hemos compartido, pero que se han sido solidificando con el paso del tiempo. Hemos alcanzado un punto que jamás esperé poder llegar a tener con alguien. Me has hecho volver a decir palabras que juré no volver a decir, sentir cosas que en la vida me negué a sentir. Me quitaste el miedo a poder permitírmelo.
Aunque lleno de cosas buenas, hemos pasado por cosas malas. Momentos que aunque queramos allí estarán, pero que por suerte nos tuvimos para mitigar el dolor.
Pero como siempre digo, quedémonos con lo bueno. Por lo que hemos compartido, por esos momentos que hemos disfrutado, por esas risas tan tontas que nos hemos echado, por esos proyectos que tenemos en mente. Por esa ilusión que nos queda por delante y que queremos compartir. No es sólo nosotros sino todos. Por los que vienen, por los que se van y por los que siempre estarán.
Por todo lo ocurrido,
por todo lo pasado,
por todo lo disfrutado,
por todo lo aprendido,
por todo lo enseñado,
por todo lo que nos queda.
Gracias.
Gracias por ser quien eres.
Gracias por recordarme quien soy.
Gracias por quitarme los miedos.
Gracias por ser la mejor amiga que jamás pude desear.
lunes, 6 de julio de 2015
Lagrimas que se evaporan
El momento ha llegado, no es el primero, ni temo será el último. Sabes que ese día existe, pero no quieres que llegue. Aún sabiendo que es temporal, haces de ello un lagrimal.
Entra el verano, esa época por tantos deseada. Época de descanso y disfrute, de trabajo y estudio para otros. Pero de despedidas a su vez.
He visto el verano siempre tan empapado de despedidas que se me hace difícil esperarlo con alegría. No puedo esbozar una sonrisa cuando las personas que me importan se alejan. Sé que no es un para siempre, sé que voy a seguir sabiendo de ellas pero... no es lo mismo.
Quizás sea por el miedo a que ese 'Hasta la vista' no encuentre su 'Bienvenido'. Quizás sea culpa mía, quizás sea el único que lo ve así. Quizás sea porque siento que nadie me va a echar de menos, pienso que a nadie le pena tener que decirme 'Hasta después de verano'
Sólo se que cuando llega no puedo sonreír, me cuesta pensar en positivo. El verano siempre ha estado cargado de emociones, más negativas que positivas. No como aquel verano, la única excepción que he tenido. Tuvo sus cosas negativas, despedidas y tristezas. Pero hubo tantas cosas por las que reir y tantas experiencias con las que crecí, que todo ello no importa.
¿Por qué no puede haber otro igual? ¿Por qué ha de ser así? ¿Por qué no puedo impregnar un verano de cosas buenas?
¿Por qué ocurren estas cosas en verano? Quizás sea para fingir con más facilidad el hecho de que nos duele lo que ello acarrea. Pues con este calor, las lagrimas se evaporan antes de tocar el suelo.
Entra el verano, esa época por tantos deseada. Época de descanso y disfrute, de trabajo y estudio para otros. Pero de despedidas a su vez.
He visto el verano siempre tan empapado de despedidas que se me hace difícil esperarlo con alegría. No puedo esbozar una sonrisa cuando las personas que me importan se alejan. Sé que no es un para siempre, sé que voy a seguir sabiendo de ellas pero... no es lo mismo.
Quizás sea por el miedo a que ese 'Hasta la vista' no encuentre su 'Bienvenido'. Quizás sea culpa mía, quizás sea el único que lo ve así. Quizás sea porque siento que nadie me va a echar de menos, pienso que a nadie le pena tener que decirme 'Hasta después de verano'
Sólo se que cuando llega no puedo sonreír, me cuesta pensar en positivo. El verano siempre ha estado cargado de emociones, más negativas que positivas. No como aquel verano, la única excepción que he tenido. Tuvo sus cosas negativas, despedidas y tristezas. Pero hubo tantas cosas por las que reir y tantas experiencias con las que crecí, que todo ello no importa.
¿Por qué no puede haber otro igual? ¿Por qué ha de ser así? ¿Por qué no puedo impregnar un verano de cosas buenas?
¿Por qué ocurren estas cosas en verano? Quizás sea para fingir con más facilidad el hecho de que nos duele lo que ello acarrea. Pues con este calor, las lagrimas se evaporan antes de tocar el suelo.
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