lunes, 6 de julio de 2015

Lo que jamás pude desear

Hace un año se me hizo muy difícil, aunque hubo un par de por medio, no se pueden comparar a esta. Despedirme de ti se me hace cada vez más difícil.

Aunque sepa que no es para siempre,
aunque sepa que seguiremos hablando,
aunque sepa que seguiremos riendo,
aunque sepa que seguiremos apoyándonos.

No se me hace fácil cuando miro a este último año y recuerdo todas las cosas que han pasado.

Los buenos momentos compartidos,
las tristezas sufridas.
Todas las ilusiones que hemos tenido,
las desilusiones que nos han dolido.
El esfuerzo por ambos puesto,
el cosechar resultados por ello.

Son cosas que siempre hemos compartido, pero que se han sido solidificando con el paso del tiempo. Hemos alcanzado un punto que jamás esperé poder llegar a tener con alguien. Me has hecho volver a decir palabras que juré no volver a decir, sentir cosas que en la vida me negué a sentir. Me quitaste el miedo a poder permitírmelo.

Aunque lleno de cosas buenas, hemos pasado por cosas malas. Momentos que aunque queramos allí estarán, pero que por suerte nos tuvimos para mitigar el dolor.

Pero como siempre digo, quedémonos con lo bueno. Por lo que hemos compartido, por esos momentos que hemos disfrutado, por esas risas tan tontas que nos hemos echado, por esos proyectos que tenemos en mente. Por esa ilusión que nos queda por delante y que queremos compartir. No es sólo nosotros sino todos. Por los que vienen, por los que se van y por los que siempre estarán.

Por todo lo ocurrido,
por todo lo pasado,
por todo lo disfrutado,
por todo lo aprendido,
por todo lo enseñado,
por todo lo que nos queda.

Gracias.
Gracias por ser quien eres.
Gracias por recordarme quien soy.
Gracias por quitarme los miedos.




Gracias por ser la mejor amiga que jamás pude desear.

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