Ya han pasado 2 meses desde que empezamos a hablar y, si te soy sincero, fuiste una de las pocas cosas positivas que me ha pasado este verano. Los veranos son la parte del año que peor llevo, pero pasar aquellos días tan tediosos hablando contigo me hicieron mantener la sonrisa en ocasiones que me habría costado mucho. Hablábamos, nos reíamos, compartíamos momentos. La verdad es que no necesitaba más.
Aún así, como ya es costumbre en mi algo debió pasar. Conseguimos coincidir mucho antes de lo esperado y, no tengo ni idea de que narices pasó, pero la cosa empezó a decaer a partir de ahí. Ya no es sólo que habláramos poco, es que notaba que tu forma de tratarme se había enfriado de repente. Ya no notaba esa complicidad que nos había estado caracterizando. Quería pensar que se te habían echado cosas encima, pero con el paso de los días lo único que está claro es que si yo no hablo tu no buscas conversación.
Te voy a ser sincero, me caes muy bien y te llegué a coger mucho aprecio, nunca miré más allá de eso. Aunque no lo parezca aprecio muchísimo las amistades, encontrar personas con las que poder ser uno mismo sin tapujos no es fácil para mi, encontrar a alguien así es de disfrutar. Aunque no sé qué pasó aquel día para que te empezaras a alejar he decidido dejar de darme mal.
Te guardo aprecio y es por eso que voy a mantener mi promesa hasta el día que tu digas basta, pero desafortunadamente no creo que vaya a ser capaz de mucho más, si de verdad hay algo que quieras decirme soy todo oídos, pero si algo tengo aprendido de estos últimos años es aprender cuando sobro en la vida de alguien.
Igualmente ha sido un placer
viernes, 21 de septiembre de 2018
La puerta siempre estará abierta
Ya han pasado 4 meses y está claro que la situación no se me va a hacer normal en ningún momento. No puedo creer que tantos años se tengan que ir por la borda por qué ¿Porque te rebotaste en aquel momento y no has querido volver a dirigirme la palabra?
¿Acaso costaba haber hablado las cosas en aquel momento en lugar de querer quedarte con la última palabra? No me cuesta siquiera imaginar lo que se te debió pasar por la cabeza en aquellos momentos, desconozco siquiera lo que habrás querido contar por allá. Lo que si que tengo claro es que no pensaba ni pienso ser yo el que vaya detrás para hablar las cosas ¿Por qué? Creo que ya he demostrado bastantes veces que cuando cometo un error no dudo en admitirlo, en disculparme por ello e intentar por todos los medios solventarlo y evitar que vuelva a repetirse (como sucedió en nochevieja)
Pero en esta ocasión ocurre que no siento que haya hecho nada malo ¿Que por qué? Es lo que te habría explicado en aquel momento si no me hubieras girado la cara, que te piensas que hago lo mismo siempre, pero no tienes ni puñetera idea de la de veces que pensé y sopesé la situación antes de tomar la decisión. Pero me ha quedado claro que para ti lo que ha contado es que tu "ibas primero" que la situación que se diera, los motivos que me llevaron a tomar aquella decisión no fueron un "A quien prefiero" sino un "Que es lo que no perjudica a nadie".
No me importa el tiempo que pase, si alguna vez te decides a decirme "¿Podemos hablar?" yo encantado zanjo el asunto, para bien o para mal. No busco que vengas detrás, solo busco que demuestres si de verdad te importa que la situación esté así o no, porque por ahora es lo único que me ha quedado claro. Puedes pensar que ya es tarde, encabezonarte en que tengo que ir detrás como siempre o podemos sentarnos a hablar todas las cosas que está claro que ambos tenemos que decir, porque te puedo asegurar que no eres el único que posiblemente se sienta infravalorado, despreciado o como lo quieras denominar.
La puerta estará siempre abierta, solo tienes que llamar.
¿Acaso costaba haber hablado las cosas en aquel momento en lugar de querer quedarte con la última palabra? No me cuesta siquiera imaginar lo que se te debió pasar por la cabeza en aquellos momentos, desconozco siquiera lo que habrás querido contar por allá. Lo que si que tengo claro es que no pensaba ni pienso ser yo el que vaya detrás para hablar las cosas ¿Por qué? Creo que ya he demostrado bastantes veces que cuando cometo un error no dudo en admitirlo, en disculparme por ello e intentar por todos los medios solventarlo y evitar que vuelva a repetirse (como sucedió en nochevieja)
Pero en esta ocasión ocurre que no siento que haya hecho nada malo ¿Que por qué? Es lo que te habría explicado en aquel momento si no me hubieras girado la cara, que te piensas que hago lo mismo siempre, pero no tienes ni puñetera idea de la de veces que pensé y sopesé la situación antes de tomar la decisión. Pero me ha quedado claro que para ti lo que ha contado es que tu "ibas primero" que la situación que se diera, los motivos que me llevaron a tomar aquella decisión no fueron un "A quien prefiero" sino un "Que es lo que no perjudica a nadie".
No me importa el tiempo que pase, si alguna vez te decides a decirme "¿Podemos hablar?" yo encantado zanjo el asunto, para bien o para mal. No busco que vengas detrás, solo busco que demuestres si de verdad te importa que la situación esté así o no, porque por ahora es lo único que me ha quedado claro. Puedes pensar que ya es tarde, encabezonarte en que tengo que ir detrás como siempre o podemos sentarnos a hablar todas las cosas que está claro que ambos tenemos que decir, porque te puedo asegurar que no eres el único que posiblemente se sienta infravalorado, despreciado o como lo quieras denominar.
La puerta estará siempre abierta, solo tienes que llamar.
Hablando se solucionan las cosas
Yo sé que con el tiempo que hace que nos conocemos nunca he llegado a comprender cómo funciona esa cabeza tuya. Últimamente las cosas no es que hayan estado precisamente en su mejor momento, sobre todo para ti, comprendería hasta cierto punto, pero se me hace complicado cuando parece que soy la única persona con la que parece que tienes un problema.
Vale, la cosa se torció un poco bastante, me sigo sintiendo muy culpable por ello, pero intenté zanjar las cosas de la mejor manera posible, aún con todo no conseguí solucionar tantas cosas como hubiera querido. También comprendo que las cosas en casa se te complicaron, y por ello también evito hablarte de ello, pero cuando de todos los que estamos parece que sólo me hables por compromiso que quieres que te diga, no me parece normal.
Yo si he tenido algún problema contigo no he dudado en hablarlo contigo ¿Por qué no puedes hacer lo mismo? Creo que tenemos la suficiente confianza como para que cojas y me digas "Oye, me gustaría hablar contigo". Se habla y se soluciona, yo te sigo considerando mi amiga y si hay algo que pueda hacer para solucionarlo lo haré, pero yo no tengo ningún problema contigo, así que si en algún momento te quieres desfogar o hablar sobre lo que te ocurre conmigo estaré más que encantado en escucharte.
Espero que el finde se nos haga llevadero por lo menos
lunes, 10 de septiembre de 2018
Una sonrisa que nunca volverá
Ya han pasado 5 meses desde aquel fallido intento de encaminar mi vida. Emocionado tomé la decisión, aunque a cada día que se acercaba tenía más y más miedo.
El momento se fue acercando, las despedidas no fueron precisamente sencillas ni fáciles de digerir. Cuando pensaba en el tiempo que pasaría hasta que volviera a ver a todas esas personas, poder volver a tenerlas cerca... se me hacía un nudo en el corazón.
Intentaba por todos los medios no permitir que las lágrimas no cayeran, me penaba mucho el no poder volver a disfrutar de la compañía de muchas personas en tiempo, pero también era consciente de que era mi camino, que tenía que seguir adelante y tomar la oportunidad que se me había puesto delante.
Los días pasaban y cada vez me pinchaba más, a medida que los abrazos de despedida se acumulaban más tristeza sentía, más empezaba a añorar, incluso antes de irme. Mas hubo un momento más duro que ninguno.
No quería que llegara ese momento, no estaba listo para ello, pero al final llegó. Tuve que decirte adiós, aunque las palabras exactas fueron "hasta pronto"... ¿Cuantas veces dijimos aquellas palabras? ¿Cuantas veces repetimos aquellas palabras de despedida? ¿Cuantas veces intentamos separarnos sin éxito? ¿Cuanto me duro ese pinchazo en el corazón?
2 días después llegó el día, era el momento. Un largo viaje y una última despedida, no fue fácil. Me pasé todo el trayecto sin dejar de pensar en todo lo que dejaba atrás a la vez que pensaba en todo lo que iba a aprender, en las experiencias que allí me esperaban. La música me ayudó a relajarme y al final llegué, aunque no imaginaba lo que allí me esperaba.
Agotado después de tan largo viaje, de tantas cosas en las que pensar solo faltaba pasar la última barrera, una mera formalidad burocrática... algo ocurrió, pues no parecían aclararse con lo que pasaba. Desconocían el motivo pero mi documentación no era correcta, no podían hacer nada por el momento, aún con todo me dejaron pasar a la espera de poder solucionarlo todo allí.
No acababa de llegar y estaba con el corazón en un puño y los nervios al límite ¿Qué iba a ser de mi? ¿Se iba a quedar todo en un susto y ya está? ¿Iba todo a terminar antes de empezar?
La ansiedad y el miedo no se apaciguaron, varios imprevistos dificultaron mi llegada, pero una vez conseguí instalarme no pude hacer otra cosa que derrumbarme. Estaba sólo, desencaminado y sin saber qué ocurría. Estaba en aquel lugar que deseaba estar, pero nada estaba saliendo como mínimamente estaba previsto, ni siquiera había garantía de futuro.
Perdí el apetito, los ánimos y la autoestima, intenté pasar los días de la mejor manera posible y nuevamente tuve que regresar. La aventura no solo no había ni empezado, sino que nunca estuvo destinada a ocurrir.
El regreso fue muy duro, no sólo por el tiempo y el dinero invertidos en vano, tenía mucho miedo. Después de todo el tiempo dedicado a despedirme y a mentalizarme de que no volvería en mucho tiempo todo acabó antes de darme cuenta, mi ausencia pasó totalmente desapercibida, pero lo que más temía era tener salir a la calle.
No quería encontrarme con nadie, no quería dar la cara, tenía miedo de dar unas explicaciones que decepcionarían a todos. Me encontraba hundido, incapaz de afrontar lo que se me avecinaba, por mucho que me alegrara de volver a ver a mucha gente no me sentía contento, me sentía decepcionado conmigo mismo, sentía que había decepcionado a todo el mundo. No me sentía capaz de mirar a nadie a la cara.
No se quedó solo en eso, tuve que encontrarme con la desfachatez de algunas personas alegrándose de mi fracaso, aunque esas personas jamás admitirán dicha alegría. Pero a estas alturas ya no quiero volver a pensar mucho en ello.
Entramos en el último cuarto del año y no tengo más que decepciones, fracasos y pérdidas. Me cuesta seguir adelante, pero no se me permite cabizbajear. Me cuesta mirar hacia delante pero no me queda otra, me cuesta alegrarme por nada, ya que no siento que las alegrías me vayan a durar demasiado.
Seguiremos fingiendo una sonrisa que posiblemente nunca volverá
El momento se fue acercando, las despedidas no fueron precisamente sencillas ni fáciles de digerir. Cuando pensaba en el tiempo que pasaría hasta que volviera a ver a todas esas personas, poder volver a tenerlas cerca... se me hacía un nudo en el corazón.
Intentaba por todos los medios no permitir que las lágrimas no cayeran, me penaba mucho el no poder volver a disfrutar de la compañía de muchas personas en tiempo, pero también era consciente de que era mi camino, que tenía que seguir adelante y tomar la oportunidad que se me había puesto delante.
Los días pasaban y cada vez me pinchaba más, a medida que los abrazos de despedida se acumulaban más tristeza sentía, más empezaba a añorar, incluso antes de irme. Mas hubo un momento más duro que ninguno.
No quería que llegara ese momento, no estaba listo para ello, pero al final llegó. Tuve que decirte adiós, aunque las palabras exactas fueron "hasta pronto"... ¿Cuantas veces dijimos aquellas palabras? ¿Cuantas veces repetimos aquellas palabras de despedida? ¿Cuantas veces intentamos separarnos sin éxito? ¿Cuanto me duro ese pinchazo en el corazón?
2 días después llegó el día, era el momento. Un largo viaje y una última despedida, no fue fácil. Me pasé todo el trayecto sin dejar de pensar en todo lo que dejaba atrás a la vez que pensaba en todo lo que iba a aprender, en las experiencias que allí me esperaban. La música me ayudó a relajarme y al final llegué, aunque no imaginaba lo que allí me esperaba.
Agotado después de tan largo viaje, de tantas cosas en las que pensar solo faltaba pasar la última barrera, una mera formalidad burocrática... algo ocurrió, pues no parecían aclararse con lo que pasaba. Desconocían el motivo pero mi documentación no era correcta, no podían hacer nada por el momento, aún con todo me dejaron pasar a la espera de poder solucionarlo todo allí.
No acababa de llegar y estaba con el corazón en un puño y los nervios al límite ¿Qué iba a ser de mi? ¿Se iba a quedar todo en un susto y ya está? ¿Iba todo a terminar antes de empezar?
La ansiedad y el miedo no se apaciguaron, varios imprevistos dificultaron mi llegada, pero una vez conseguí instalarme no pude hacer otra cosa que derrumbarme. Estaba sólo, desencaminado y sin saber qué ocurría. Estaba en aquel lugar que deseaba estar, pero nada estaba saliendo como mínimamente estaba previsto, ni siquiera había garantía de futuro.
Perdí el apetito, los ánimos y la autoestima, intenté pasar los días de la mejor manera posible y nuevamente tuve que regresar. La aventura no solo no había ni empezado, sino que nunca estuvo destinada a ocurrir.
El regreso fue muy duro, no sólo por el tiempo y el dinero invertidos en vano, tenía mucho miedo. Después de todo el tiempo dedicado a despedirme y a mentalizarme de que no volvería en mucho tiempo todo acabó antes de darme cuenta, mi ausencia pasó totalmente desapercibida, pero lo que más temía era tener salir a la calle.
No quería encontrarme con nadie, no quería dar la cara, tenía miedo de dar unas explicaciones que decepcionarían a todos. Me encontraba hundido, incapaz de afrontar lo que se me avecinaba, por mucho que me alegrara de volver a ver a mucha gente no me sentía contento, me sentía decepcionado conmigo mismo, sentía que había decepcionado a todo el mundo. No me sentía capaz de mirar a nadie a la cara.
No se quedó solo en eso, tuve que encontrarme con la desfachatez de algunas personas alegrándose de mi fracaso, aunque esas personas jamás admitirán dicha alegría. Pero a estas alturas ya no quiero volver a pensar mucho en ello.
Entramos en el último cuarto del año y no tengo más que decepciones, fracasos y pérdidas. Me cuesta seguir adelante, pero no se me permite cabizbajear. Me cuesta mirar hacia delante pero no me queda otra, me cuesta alegrarme por nada, ya que no siento que las alegrías me vayan a durar demasiado.
Seguiremos fingiendo una sonrisa que posiblemente nunca volverá
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