Ya han pasado 2 meses desde que empezamos a hablar y, si te soy sincero, fuiste una de las pocas cosas positivas que me ha pasado este verano. Los veranos son la parte del año que peor llevo, pero pasar aquellos días tan tediosos hablando contigo me hicieron mantener la sonrisa en ocasiones que me habría costado mucho. Hablábamos, nos reíamos, compartíamos momentos. La verdad es que no necesitaba más.
Aún así, como ya es costumbre en mi algo debió pasar. Conseguimos coincidir mucho antes de lo esperado y, no tengo ni idea de que narices pasó, pero la cosa empezó a decaer a partir de ahí. Ya no es sólo que habláramos poco, es que notaba que tu forma de tratarme se había enfriado de repente. Ya no notaba esa complicidad que nos había estado caracterizando. Quería pensar que se te habían echado cosas encima, pero con el paso de los días lo único que está claro es que si yo no hablo tu no buscas conversación.
Te voy a ser sincero, me caes muy bien y te llegué a coger mucho aprecio, nunca miré más allá de eso. Aunque no lo parezca aprecio muchísimo las amistades, encontrar personas con las que poder ser uno mismo sin tapujos no es fácil para mi, encontrar a alguien así es de disfrutar. Aunque no sé qué pasó aquel día para que te empezaras a alejar he decidido dejar de darme mal.
Te guardo aprecio y es por eso que voy a mantener mi promesa hasta el día que tu digas basta, pero desafortunadamente no creo que vaya a ser capaz de mucho más, si de verdad hay algo que quieras decirme soy todo oídos, pero si algo tengo aprendido de estos últimos años es aprender cuando sobro en la vida de alguien.
Igualmente ha sido un placer
No hay comentarios:
Publicar un comentario