No importaba cuantas ilusiones tuviera, pues ya te encargaste de todas. ¿Soñabas realmente con ese futuro? ¿O eran mentiras maquilladas con intereses personales? Pues nunca entenderé como a pesar de todo el dolor. De todos los gritos. De todas las lagrimas derramadas. Insistías en que había que seguir. No lo entendía. No quería entenderlo. Quería marchar. Huir lejos de ti. Se que tu también lo sentías. ¿Acaso buscabas un salvavidas antes de saltar de nuevo al mar?
Yo no quería un salvavidas. Quería que alguien cogiera mi mano y me susurrara al oído un "Todo irá bien". ¿Fue mucho pedir? A decir verdad aún hoy sigo soñando con que ocurra. Quizás soy un soñador que se niega a despertar, pues era en los sueños donde una mano amiga me estrechaba su mano, ayudándome a levantar y me llevaba lejos de aquí.
Un salvavidas te mantiene a flote. Una mano te arrastra contra viento y marea hacia la costa.
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