Blanca navidad, luces everywhere. Nunca me había parado a pensar en lo triste que me parece esta época del año. Será que me siento sólo. Mejor que mal acompañado. No se como sentirme en momentos así.
Me siento angustiado. Me duele el pecho. Las lagrimas se deslizan por mi cara sin yo darme cuenta. No por arrepentimiento. Sino porque nace en mi un sentimiento. Aunque desconocía lo que era. El tiempo me enseñaría, que aunque pasó la pesadilla, no era una camino de flores lo que allí me esperaba.
Un bosque frondoso hasta donde la vista alcanza. Árboles por donde quiera que mires. Algunos más cerca de otros, con sus ramas entrelazadas gracias al paso de los años. Lo que el tiempo ha unido que el temporal no lo destruya. Los árboles brillan con luces de neón. Es navidad. Todos se sienten agradecidos de lo que tienen o se apenan de lo que han perdido. Pero están unidos y suenan al mismo son.
Y nadie repara en que en medio de todo este brillo y estas luces. Un árbol sin su estrella se marchita y cae sin que nadie percate nunca su presencia.
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