He vivido muchas experiencias a vuestro lado. A pesar del poco tiempo que hace que nos conocemos siempre me habéis tratado como si lleváramos juntos toda la vida. Y eso para mi será siempre así. Disfrutando de un nuevo paisaje, de un nuevo sabor y de nuevos rincones. Allí estábamos de nuevo, disfrutando las vacaciones. Fue un no parar de emociones, pero muy divertido ante todo.
Hubo un momento que me sentí abatido. Como si algo fallara. Tenía miedo. Pues siempre me pasaba algo en este tipo de viajes. Pensaba que todo iba a acabar. Que sería la última vez. Tenía miedo. No quería eso. Quería seguir por mucho tiempo. Más parece ser que me equivoque. Aquella noche, al regreso, me cogiste del brazo. Y empezamos a hablar del pasado, de sentimientos, de experiencias y de nosotros. Me alivié al pensar que me había equivocado. Más al llegar a casa algo me esperaba.
Estabas nerviosa, no entendía porqué. Intente tranquilizarte. Tu voz titubeaba. Te agarré de la mano y te dije que no te preocuparas. Que ahí me tenías. Me miraste a los ojos y me dijiste que tenias miedo. Miedo de que te odiara. Eso era absurdo. Jamas podría odiarte. Insististe. Yo me obcequé. Hoy te repito esas mismas palabras "Nada de lo que hagas o digas hará que te odie"
Me volviste a mirar y empezaste a hablar. Había una cosa importante que me querías contar. estabas temblorosa y te costaba hablar. Cogí de nuevo tu mano con fuerza y te animé a seguir. A cada palabra que decías poco a poco fui comprendiendo lo que sucedía. Aún así, hasta que todas las palabras dijiste no reaccioné apenas.
Esa era la realidad. Debo admitir que me costó reaccionar. Dentro de mi había un torbellino de dudas, miedos y sentimientos confusos. Pero lo más importante lo sabía. Y era que me alegraba muchísimo. Lo sentía de veras por todas las cosas que hice. Me insististe en que no querías que cambiara. que querías que siguiéramos igual. Mi primer miedo se desvaneció con esas palabras. Pues no imaginaba una vida de otra manera. Aún así me arrodillé y pedí disculpas. Por todo aquello que hubiera podido hacer. Me distéis la mano y me ayudasteis a levantarme. Aquellas palabras sobraron, eso fue lo que me dijisteis. Pero aún así no podía estar tranquilo de otra manera.
Cierto es que inconscientemente algunas cosas han cambiado. Pero no pienso que a peor. Echo la mirada atrás y me doy cuenta de muchas cosas. cosas que tenían cobraban sentido. Otras que me confundieron aún más. Pero no tengo prisa. El tiempo las responderá.
Aún con todo seguimos siendo tres. No nos hemos separado, no tenemos intención de ello. Mientras siga teniendo cabida en vuestra vida yo no necesito nada más.
Pues vosotros para mi ya sois una gran parte de la mía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario