¿Puede la aparición de una persona cambiarnos? Me costó darme cuenta de lo que aquello significó. En realidad fue un momento, pero por alguna extraña razón no me lo quito de la cabeza. Intento aclararme. Intento acercarme. No se como hacerlo. Nunca he sido bueno en eso. La gente me mira raro. La gente me juzga. Médicos de la vida me diagnostican amor. Pero yo se que eso no es así. Son sólo palabras de morbosos que buscan acción. Acción que en sus vidas no hay. Consulté a personas más cercanas y el mismo diagnostico me dieron. No quise creerlo y en ello me obcequé. Buscaban mi bien y eso lo se. Más no se daban cuenta de que yo estaba firme. Estaba convencido. De que aquello no podía ser amor. Era imposible pues ese sentimiento ya lo experimenté. Me dio una paliza y lo expulsé de mi ser.
Por ello sabia que aquella persona que apareció en mi vida debió ser por algo. Quizás me ilusionaba con algo imposible. ¿Por qué iba a ser así? Poco a poco la fui conociendo. Como un anónimo entre palabras oculto. Tenía miedo, miedo de que esa persona se fuera. Que se fuera sin poder saber lo que sentía. Sin saberlo yo siquiera. Quería saber porqué. Por qué a esa persona de la cabeza no me quitaba. No rozaba la obsesión. Sino más bien la confusión. Pues parecía que esto tenía fin y que no me iba a gustar. Pues creía haber encontrado algo muy valioso. Tan valioso que no se podía equiparar a nada material.
Ahora mis lagrimas brotan al recordar todo aquello. Pues hoy me doy cuenta de lo valioso que fue todo. Mucho más valioso que el oro.
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