Puede parecer que hoy soy lo que soy gracias a esa persona. Pero una persona no cambia únicamente por una persona, en mi caso fueron dos personas.
Poco a poco fui marcando mi camino. Paso a paso, cada vez con un paso más firme y más decidido. Tenía ilusión por cada día. Despedía el día con una sonrisa triste porque el día acabó, pero esperaba el siguiente con ilusión. Nunca estuvimos a solas, pero no hizo falta. Pues no eras una única persona, eráis dos. Aunque pareciera que sólo me importabas tu y lo demás no importaba. asegurar puedo de que estabas equivocada. Me costó un poco darme cuenta, pero esa persona estaba ahí, cada vez se abrió más camino hacia mi. Hasta que sin darme cuenta quería que allí estuviera también.
Me ayudaste. Me tendiste la mano. Y aunque no lo parezca siempre lo agradezco. Nunca me malinterpretaste. Siempre me apoyaste y hoy día sigues haciéndolo. Aunque eres cerrado y bastante callado una parte de mi sabe lo que sientes. Respeto tu silencio y sabes que puedes romperlo conmigo cuando lo desees.
Se comparten muchos momentos. Muchas risas. Nos compinchamos y nos reímos. En el fondo somos muy parecidos. Eso no se encuentra con facilidad. Saber que hay otra persona que comparte tu forma de pensar y tu forma ver las cosas. Aunque diferentes en muchos aspectos siempre aprendemos del otro. Compaginamos nuestras debilidades y contraatacamos como uno sólo. Compartimos aficiones. Y nos entendemos con sólo mirarnos. Eres esa persona que, aunque no me daba cuenta estaba ahí, tendiéndome la mano para sacarme de ahí.
Pues entre los dos me hicisteis uno más y ahora somos tres.
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