Quiero dejar de sentir.
Dejar de sufrir.
De huir.
El tiempo todo me enseñó.
Año tras año siguió.
Hasta que al final se rompió.
Ya no había excusa.
Viviste una vida reclusa.
Esa fue tu explicación.
Que ya no había pasión.
Que no sentía la emoción.
¿Acaso era eso una definición?
A tus argumentos no quise responder.
Te ibas para no volver.
Sigo sin podermelo creer.
Los caminos al otro lado del río por fin podía pisar.
Sin miedo podía avanzar.
Todo contigo te quisiste llevar.
Por ello a otra persona pudiste encontrar.
¿Pensaste que me iba a importar?
Craso error, pues no pensaba llorar.
Mi nueva vida iba a comenzar.
No lo pensaba desaprovechar.
Por fin me soltaste, tus hilos deshiciste.
Dejé de ser tu marioneta, la última en el planeta.
Entonces no te debiste dar cuenta.
Ya no podrías volver, pensabas que a iba a ceder.
Yo no pensaba retroceder, ni en sueños lo iba a hacer.
Sólo yo soy el marionetista de mi propia vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario