miércoles, 16 de julio de 2014

El comienzo de una nueva vida

Aquel viernes no quise levantarme. No quería hacerlo. ¿Qué sentido tenía? Sus palabras aquel momento fueron lo más valioso para mi. Hoy en día sigo guardando esas palabras en mi corazón. Pero todo acabó antes de empezar. No importaba ya. La intención contaba y la suya valía mucho. Quizás ahora lo razono mejor por todo lo que ha pasado desde entonces, pero nunca pensé que aquel día sería el comienzo de algo nuevo, algo que no puedo describir con palabras.

Aún negándome a responder a aquellos que se preocupaban, a sabiendas de que lo que me pasaba ya estaba hecho, de repente, volvió a sonar. Su nombre vi y el corazón un vuelco me dio. No lo entendía. ¿Por qué? Ya no había nada más. Fue una simple proposición, no lo podía creer. Pero lo que era tristeza y desasosiego de repente se convirtió en alegría y emoción. No me importaba el qué, el cuando ni el donde. Sólo podía pensar en que podía ver a esa persona. Aunque rodeada de más personas. No me importó, de hecho, fue incluso mejor.

Nunca nos damos cuenta de lo importantes que son los pequeños momentos hasta que los pasamos con gente especial, gente que aunque acabas de conocer sientes que tiene un significado especial. Yo quise saborear cada momento de aquella noche, deseando que no acabará jamás.

Aunque la timidez se me apoderaba no importaba. Risas, música, algo de comer. No se necesitaba nada más, todo era perfecto tal cual. Lo único que me dolía era pensar que iba a acabar. A lo mejor no se volvía a repetir. Pero atesoraría cada segundo de aquella noche siempre.

Aún me cuesta creerlo. Pero aquella noche los hilos del destino empezaron a moverse, dando comienzo a una nueva etapa, llena de luz, sonrisas y alegría.

No hay comentarios:

Publicar un comentario