martes, 15 de julio de 2014

Un camino al otro lado del río

Llegó un punto en el que todo era oscuridad. Yo me engañaba con falsas promesas de amor incumplidas. Palabras que salían de unos labios que no querían tocarme. Una mirada que ya no me veía con los mismos ojos. Ojos que no me permitían penetrar esa murallas que tu habías construido a su alrededor.

Besos vacíos, abrazos sin sentido, caricias que no llevaban a nada.

Condenado a vagar por siempre en soledad mostrando una falsa máscara de felicidad al mundo. Poco pude imaginar que había un camino para mi. Un lugar donde podía quitarme esa máscara. Un lugar donde no existe ese mal que tanto insistías que viera.

Aquel viaje cambio mi forma de pensar. Rodeado de gente que me entendía. Gente que a pesar de que era un desconocido me veía como uno más. Noches interminables entre palabras y risas. Locuras a tope en una ciudad para mi antes desconocida. Momentos que por siempre quedaron guardados dentro de mi.

Aunque te quisiste hacer notar en la distancia, no lo conseguiste. De hecho ni me importó. Pues yo estaba donde quería estar.


En ese camino al otro lado del río.

No hay comentarios:

Publicar un comentario