Decisiones que se hacen y se dejan, eso nunca fue mi actitud. Puede parecer que una decisión momentánea pareciera, más nunca fue así. Con lagrimas en los ojos lo comprendí, eso era lo mejor. Evitarme el sufrimiento era lo más sensato, más no es una decisión sino una prevención.
La gente se piensa que hablo por hablar, más pocos saben lo duro que para mi fue y sigue siendo cada día. ¿Cómo te acostumbras? ¿Cómo sobrellevas lo que será el día a días durante el resto de la misma? Más no es que lo deseará, era lo que tocaba. Darme cuenta fue fácil, mas decidir que hacer fue lo duro. ¿Cuantos siguen pensando que lo dije por decir? ¿Cuantos pensarán que lo digo para dar pena? Poco saben esas personas lo que llegué a pasar al abrir los ojos. Comprender que es la realidad, que aunque quiera no puedo cambiar. Mas cada día lo recuerdo, cada día soy consciente de lo que es y de lo que me espera. "No digas tonterías" dicen algunas personas. "Eso no lo puedes decidir" dicen esas mismas. ¿Cómo puedes saberlo? ¿Acaso habéis tenido que llegar a esa conclusión? ¿Acaso sabéis lo que es sentirse de esta manera?
Es como una baraja. Existen quienes tienen el rol del rey, fuertes y con capacidad de liderazgo.
La reina, fuerte, apoyando al rey y protegiendo su reino.
La sota, valiente caballero dispuesto a luchar por su señor.
El as, la poderosa arma secreta en la que confiar.
El joker, esa persona que nunca sabes si es amigo o enemigo pero en quien puedes confiar sin saber por qué.
Si me tuviera que englobar basándome en la baraja yo sería la carta con las instrucciones. Hace bulto, tiene su utilidad alguna vez, tampoco es que quieras perderla, pero si se pierde sabes que no hace falta darse mucho mal.
Ese es el sentimiento al que me ha llevado mi entorno a lo largo de los años. Aunque sé que en realidad no es así. Que hay gente que me aprecia y que me apoya. Pero no podemos olvidar que hay cosas que no cambian. Que es lo que me tocará, que aunque hay personas que me intentan hacer ver que no tiene que ser así, muy en el fondo saben que hay cosas que no tendré ni conseguiré.
Aunque parezca que es muy estúpido pensar que la soledad es el camino que me espera. El no poder volver a sentir el calor, el sentirse querido, el saber que alguien está dispuesto a todo por ti. No es plato de buen gusto, no es fácil asumir que esa puede ser la forma de vida que me espera. Podéis decirme que eso no es así, pero en el fondo quienes piensan eso son personas que no han tenido que sentirse así, que es fácil decirlo porque no puedes ver a esa persona de esa manera, que de eso ya se encargará otra persona. ¿Qué ocurre cuando todas las personas de tu alrededor piensan lo mismo? Que no queda nadie. Pues eso es a lo que me enfrento cada día. Asumirlo es mi prevención para evitar esa decepción.
Porque aunque la gente piense que no, nunca me lo tomé a la ligera.
lunes, 24 de noviembre de 2014
miércoles, 8 de octubre de 2014
Hasta donde tu desees
Toda persona tiene su potencial. A todos nos han dicho eso de "Si te esfuerzas puedes conseguir lo que quieras". Han sido tantas las veces que me he oído eso a lo largo del verano. Pues no me daba cuenta de que ya lo había conseguido.
Generalmente me oigo el "Si quisieras podrías conseguir a quien quisieras". Aunque no me gusta como suena, en cierto modo yo había conseguido a quien quería. No en el sentido habitual, pues por mucho que me digan nunca han sido mi fuerte las conquistas románticas.
Pero si que había una persona que consiguió llamar mi atención, aunque no en ese sentido. Al conocerla no paso para mi desapercibido y a esa persona quería conocer. Aunque no recuerdo como, poco a poco me fui acercando más. Le estaba empezando a coger cariño, más no como una persona a la que deseara, sino como a una persona con la quería estar. Una persona a la que quería ayudar cuando estuviera mal. Con la que pasar buenos y malos momentos. Una persona con la que contar cuando las cosas fueran mal. Aunque suene extraño puede decirse que quería una buena amistad.
Mas a la gente le suena extraño, de hecho pocas personas pensaron que esas fueran de verdad mis intenciones. ¿Qué tiene de malo? ¿Acaso un chico no puede querer a una chica como amiga? ¿Tan malo es apreciar los buenos momentos o los cálidos gestos de afecto sin pensar en querer algo más?
Aunque normalmente es la otra persona la que terminar por desconfiar, esta vez fue diferente. No sólo no desconfiaste, sino que empezaste a confiar más. A lo que quise darme cuenta ya eras una persona en la que podía confiar. Que me ayudaba cuando lo necesitaba. Con la que pasaba momentos que quedaran siempre en el recuerdo. Pero lo más importante. Yo era una persona en la que depositabas tu confianza. Alguien en quien apoyarte cuando lo pasabas mal. A día de hoy sigue siendo así. Cada día me lo demuestras y eso es algo que nunca olvido. Aún en los momentos de flaqueza siempre tienes una sonrisa y un gesto que me hace recordar que estás ahí. Y eso es algo que ningún romance o amorío puede igualar.
Por eso hoy en día pienso que es verdad eso de que puedes conseguir lo que desees si crees que puedes hacerlo. Pero nunca dejes que otros decidan lo que debe ser. Mantente firme en lo que sientes y en lo que deseas. Pues al fin y al cabo esa es tu mayor victoria.
Llega hasta donde desées llegar
Generalmente me oigo el "Si quisieras podrías conseguir a quien quisieras". Aunque no me gusta como suena, en cierto modo yo había conseguido a quien quería. No en el sentido habitual, pues por mucho que me digan nunca han sido mi fuerte las conquistas románticas.
Pero si que había una persona que consiguió llamar mi atención, aunque no en ese sentido. Al conocerla no paso para mi desapercibido y a esa persona quería conocer. Aunque no recuerdo como, poco a poco me fui acercando más. Le estaba empezando a coger cariño, más no como una persona a la que deseara, sino como a una persona con la quería estar. Una persona a la que quería ayudar cuando estuviera mal. Con la que pasar buenos y malos momentos. Una persona con la que contar cuando las cosas fueran mal. Aunque suene extraño puede decirse que quería una buena amistad.
Mas a la gente le suena extraño, de hecho pocas personas pensaron que esas fueran de verdad mis intenciones. ¿Qué tiene de malo? ¿Acaso un chico no puede querer a una chica como amiga? ¿Tan malo es apreciar los buenos momentos o los cálidos gestos de afecto sin pensar en querer algo más?
Aunque normalmente es la otra persona la que terminar por desconfiar, esta vez fue diferente. No sólo no desconfiaste, sino que empezaste a confiar más. A lo que quise darme cuenta ya eras una persona en la que podía confiar. Que me ayudaba cuando lo necesitaba. Con la que pasaba momentos que quedaran siempre en el recuerdo. Pero lo más importante. Yo era una persona en la que depositabas tu confianza. Alguien en quien apoyarte cuando lo pasabas mal. A día de hoy sigue siendo así. Cada día me lo demuestras y eso es algo que nunca olvido. Aún en los momentos de flaqueza siempre tienes una sonrisa y un gesto que me hace recordar que estás ahí. Y eso es algo que ningún romance o amorío puede igualar.
Por eso hoy en día pienso que es verdad eso de que puedes conseguir lo que desees si crees que puedes hacerlo. Pero nunca dejes que otros decidan lo que debe ser. Mantente firme en lo que sientes y en lo que deseas. Pues al fin y al cabo esa es tu mayor victoria.
Llega hasta donde desées llegar
jueves, 18 de septiembre de 2014
Una última sonrisa
Cuando todo empezó lo vi con nervios e ilusión. Algo de increíble emoción. Pues pensé que me deseo ya no era ficción.
Mas lo que yo pensé como un nuevo comienzo a camino mejor, resultó ser la entrada a un nuevo ciclo. Un inicio increíble y un nudo impresionante. Nunca pude haber deseado algo mejor, aún cuando pensé que todo iba a cambiar no me rendí y empeño seguí, más no me arrepentí.
Pero no me dí cuenta, de que todo ciclo ha de reciclarse.
Reciclamos tantas cosas a lo largo de nuestra vida, tantas cosas que ni nos percatamos. Reciclamos objetos, reciclamos momentos y hasta sentimientos, pero también, por supuesto, reciclamos personas. Personas que sustituyen a otras en un momento de nuestra vida, nos da lo que otra persona no podía, nos aferramos a él y no lo queremos soltar. Pero al igual que la tecnología mejora y cambiamos de móvil aunque este aún funcione, lo mismo hacemos con las personas. Encontramos a otra que no sólo hace lo mismo, sino que mejor y con opciones más interesantes.
Entonces entramos en la encrucijada, quedarnos con lo viejo por cariño y por todo lo aportado o dar lugar a algo que sabemos que es mejor aunque aún no lo sepamos. Por supuesto lo viejo queda obsoleto y acabamos cambiando a mejor, pues es lo que sabemos que queremos.
Más no nos debemos sentir culpables, pues es el ciclo de la vida, lo bueno se queda por siempre, lo que caduca debe pasar y debemos soltarlo. No suframos a Diogenes.
Aunque esta vez sea el fin de mi ciclo
y ahora llega mi época de reciclo,
ni una sola lagrima derramaré,
pues hasta el final de este ciclo todo lo daré
y de nada me arrepentiré.
Con la cabeza bien alta marcharé,
y una última sonrisa te dedicaré.
Mas lo que yo pensé como un nuevo comienzo a camino mejor, resultó ser la entrada a un nuevo ciclo. Un inicio increíble y un nudo impresionante. Nunca pude haber deseado algo mejor, aún cuando pensé que todo iba a cambiar no me rendí y empeño seguí, más no me arrepentí.
Pero no me dí cuenta, de que todo ciclo ha de reciclarse.
Reciclamos tantas cosas a lo largo de nuestra vida, tantas cosas que ni nos percatamos. Reciclamos objetos, reciclamos momentos y hasta sentimientos, pero también, por supuesto, reciclamos personas. Personas que sustituyen a otras en un momento de nuestra vida, nos da lo que otra persona no podía, nos aferramos a él y no lo queremos soltar. Pero al igual que la tecnología mejora y cambiamos de móvil aunque este aún funcione, lo mismo hacemos con las personas. Encontramos a otra que no sólo hace lo mismo, sino que mejor y con opciones más interesantes.
Entonces entramos en la encrucijada, quedarnos con lo viejo por cariño y por todo lo aportado o dar lugar a algo que sabemos que es mejor aunque aún no lo sepamos. Por supuesto lo viejo queda obsoleto y acabamos cambiando a mejor, pues es lo que sabemos que queremos.
Más no nos debemos sentir culpables, pues es el ciclo de la vida, lo bueno se queda por siempre, lo que caduca debe pasar y debemos soltarlo. No suframos a Diogenes.
Aunque esta vez sea el fin de mi ciclo
y ahora llega mi época de reciclo,
ni una sola lagrima derramaré,
pues hasta el final de este ciclo todo lo daré
y de nada me arrepentiré.
Con la cabeza bien alta marcharé,
y una última sonrisa te dedicaré.
lunes, 25 de agosto de 2014
Siempre sonriendo
Ha pasado el tiempo. ¿Cuanto? No estoy seguro. Tantas experiencias y momentos no se pueden compilar en tiempo. Ni necesidad que hay. Pues son tantas las que aún quedan que no puedo esperar. Pero ya no sólo son los momentos que hemos pasado, sino todo lo que en esos momentos se ha dicho. Todo lo ocurrido, todo lo demostrado.
Siempre digo que paso desapercibido.
Algo así nunca lo había concebido.
Pues hasta en los momentos de mayor amorío.
Mi aura estaba helada por el frío.
El frío de no sentirse querido, de no sentirse observado. De ser un pasajero más. Las palabras se las llevaba el viento. Parecían palabras sacadas de un libro de excusas. Excusas cuyo motivo aún desconozco.
Aquella tarde de verano no podía imaginarlo siquiera. Que algo que pasó tan rápido por delante, de esa misma manera se iba a hacer un hueco en mí.
Al principio me sentí nervioso. No entendía por qué. Pues quizás una parte de mi sentía que debía ir con cautela. Pues lo que había hallado podría ser más valioso de lo aparente. A pesar de mi torpeza seguiste ahí. En lugar de alejarte te acercaste. En lugar de bostezar te reíste. El tiempo paso y cada vez era mayor el que pasábamos juntos. No necesitaba nada más. Era feliz así, sólo quería que durará más. No quería que el tiempo pasará, quería quedarme ahí por siempre.
Tiempos oscuros llegaron. La oscuridad me cernía y no sabía que hacer. Tu me tendiste la mano, no dudé y la agarré. No podía creer que algo tan joven podía haberse convertido en algo tan valioso en tan poco tiempo. El tiempo siguió pero la oscuridad no marchó, seguía atacándome y tu de ella seguías sacándome. Pero llegó un momento en el que te alcanzó. Estabas lejos pero no me importó. De cualquier manera estuve allí, no quería apartarme. Tu estuviste cuando te necesité y ahora yo quería estar ahí. No por compensarte sino porque sentía que quería hacerlo. No me aparté de tu lado. Los momentos mejoraban y empeoraban pero ahí seguí y seguiré.
Ahora parece que la luz vuelve a nosotros. Pero en esta experiencia he encontrado algo muy valioso. Gracias a ti lo vi más claro que nunca. Aún así te debo una disculpa.
Has sido mi mayor apoyo en este tiempo. No sólo me has sacado de la oscuridad, me has sacado más sonrisas que nadie en todo este tiempo. Estuviste siempre ahí. Dándolo todo por mi, fui incapaz de darme cuenta de lo que para ti significaba. Pero nunca más volverá a ser así. En lo bueno y en lo malo. a tu lado estaré. Siempre con una sonrisa.
Siempre viéndote sonreír.
Siempre digo que paso desapercibido.
Algo así nunca lo había concebido.
Pues hasta en los momentos de mayor amorío.
Mi aura estaba helada por el frío.
El frío de no sentirse querido, de no sentirse observado. De ser un pasajero más. Las palabras se las llevaba el viento. Parecían palabras sacadas de un libro de excusas. Excusas cuyo motivo aún desconozco.
Aquella tarde de verano no podía imaginarlo siquiera. Que algo que pasó tan rápido por delante, de esa misma manera se iba a hacer un hueco en mí.
Al principio me sentí nervioso. No entendía por qué. Pues quizás una parte de mi sentía que debía ir con cautela. Pues lo que había hallado podría ser más valioso de lo aparente. A pesar de mi torpeza seguiste ahí. En lugar de alejarte te acercaste. En lugar de bostezar te reíste. El tiempo paso y cada vez era mayor el que pasábamos juntos. No necesitaba nada más. Era feliz así, sólo quería que durará más. No quería que el tiempo pasará, quería quedarme ahí por siempre.
Tiempos oscuros llegaron. La oscuridad me cernía y no sabía que hacer. Tu me tendiste la mano, no dudé y la agarré. No podía creer que algo tan joven podía haberse convertido en algo tan valioso en tan poco tiempo. El tiempo siguió pero la oscuridad no marchó, seguía atacándome y tu de ella seguías sacándome. Pero llegó un momento en el que te alcanzó. Estabas lejos pero no me importó. De cualquier manera estuve allí, no quería apartarme. Tu estuviste cuando te necesité y ahora yo quería estar ahí. No por compensarte sino porque sentía que quería hacerlo. No me aparté de tu lado. Los momentos mejoraban y empeoraban pero ahí seguí y seguiré.
Ahora parece que la luz vuelve a nosotros. Pero en esta experiencia he encontrado algo muy valioso. Gracias a ti lo vi más claro que nunca. Aún así te debo una disculpa.
Has sido mi mayor apoyo en este tiempo. No sólo me has sacado de la oscuridad, me has sacado más sonrisas que nadie en todo este tiempo. Estuviste siempre ahí. Dándolo todo por mi, fui incapaz de darme cuenta de lo que para ti significaba. Pero nunca más volverá a ser así. En lo bueno y en lo malo. a tu lado estaré. Siempre con una sonrisa.
Siempre viéndote sonreír.
Dejar de ser efímero
Han pasado los días, pensaba que dejaría esto pero me equivoqué. Aquí vuelvo a estar dando mal ¿Para bien?¿Para mal? el tiempo lo dirá.
El tiempo pasa, en compañía o soledad, es lo de menos. Todo pasa y no se que pasa. Siento que no me apetece sonreír, que no le encuentro sentido a nada. Que algo en lo que creía llegaba a su fin. Pues como hasta ahora he dicho, es mi destino, mi sino.
Hice cuanto pude. El resultado pareció merecerlo pues el conflicto había acabado. Pues ese era el inicio para unos y el final para otros. Más cuando me giré para irme una mano me agarró.
-¿A donde vas- Me preguntan.
-He cumplido lo que por lo visto tenía que hacer, así que marcho dejándoos en vuestra nueva felicidad.
-¿Entonces por qué te vas?.
Más nunca me esperé esa respuesta. ¿Alguien decía que me necesitaba en esa felicidad? ¿De verdad alguien quería que me quedara después de todo? Nunca sabemos lo que encontramos hasta que no nos dejan marchar. Ha pasado el tiempo. Más de un año desde que los hilos del destino y las agujas del tiempo decidieran ponerse en marcha hasta llegar aquí.
No pensé que la cosa fuera a llegar a esto, no es que no lo deseara, es que nunca lo esperé. Asumí que mi lugar en este lugar era efímero y que llegado el momento desaparecería sin dejar rastro, que nadie lo echaría en falta. Cuan equivocado estaba. Pues no me dejasteis marchar y vuestras palabras al fondo me llegaron. Ya no quiero ir a ningún lado, estoy donde quiero estar y de donde espero nunca tener que marchar.
Pues por una vez, dejé de ser efímero.
El tiempo pasa, en compañía o soledad, es lo de menos. Todo pasa y no se que pasa. Siento que no me apetece sonreír, que no le encuentro sentido a nada. Que algo en lo que creía llegaba a su fin. Pues como hasta ahora he dicho, es mi destino, mi sino.
Hice cuanto pude. El resultado pareció merecerlo pues el conflicto había acabado. Pues ese era el inicio para unos y el final para otros. Más cuando me giré para irme una mano me agarró.
-¿A donde vas- Me preguntan.
-He cumplido lo que por lo visto tenía que hacer, así que marcho dejándoos en vuestra nueva felicidad.
-¿Entonces por qué te vas?.
Más nunca me esperé esa respuesta. ¿Alguien decía que me necesitaba en esa felicidad? ¿De verdad alguien quería que me quedara después de todo? Nunca sabemos lo que encontramos hasta que no nos dejan marchar. Ha pasado el tiempo. Más de un año desde que los hilos del destino y las agujas del tiempo decidieran ponerse en marcha hasta llegar aquí.
No pensé que la cosa fuera a llegar a esto, no es que no lo deseara, es que nunca lo esperé. Asumí que mi lugar en este lugar era efímero y que llegado el momento desaparecería sin dejar rastro, que nadie lo echaría en falta. Cuan equivocado estaba. Pues no me dejasteis marchar y vuestras palabras al fondo me llegaron. Ya no quiero ir a ningún lado, estoy donde quiero estar y de donde espero nunca tener que marchar.
Pues por una vez, dejé de ser efímero.
martes, 5 de agosto de 2014
Necesito gritar
Da igual cuanto lo intente, siempre acabo igual. Me canso de todo. Son estas horas y no quiero dormir. Pero tampoco quiero hacer nada. No hay nada que me anime a hacer nada. A todo le encuentro carencia de sentido. ¿Qué más dará? La sociedad me obligará a hacer más cosas. Como lo lleva haciendo toda la vida. La gente se piensa que sólo en la imagen se centra la maldad social a la que nos intentan acostumbrar.
Pues hasta en la forma de pensar nos tenemos que sentir acomplejados. ¿No puede uno simplemente pensar en hacer lo que quiere sin que el resto le demuestre cuan equivocado está con su existencia? Pues no, el resto del mundo te demostrará que no es como lo pintabas, que el resto del mundo hace las cosas como debe ser y como tú deberías hacer. Te sientes asqueado porque eres incapaz de decidir por ti mismo. Piensas que hay que hacer como el resto. Pero no quieres. Pero el resto del mundo lo hace. Pero sabes que aunque quisieras no puedes. Y así el resto de tu vida. Terminas tus días pensando que no has hecho nada de provecho. Que tu vida no ha tenido sentido. Que a nadie le importará que ya no estés ahí.
Yo no puedo seguir así. Me agoto. Llega un punto en el que no quiero hacer nada con mi vida. Me siento vacío y no quiero nada de nadie. Sólo quiero gritar. Dejarlo salir. No servirá de nada. Pero es que llegados a este punto voy a acabar pegando a alguien. Y eso sólo me hará sentir más culpable. Estoy harto de "Esto funciona" "Esto la gente lo hace" "Pues yo hice esto". Me importa ya nada. Me importa una mierda lo que el resto hagáis con vuestra vida. Más que importar me duele. Porque mi vida carece de sentido. No hago nada. No quiero hacer nada. No quiero estar con nadie. Quiero terminar de pasar mis días en soledad. Sin molestar a nadie. Ya he molestado bastante Cumpliré mi parte y marcharé. Eso es para lo poco que valgo ya. Puede que haya quien piense que las cosas seguirán igual. Pero no se dan cuenta de que cada día van cambiando. Aunque pienses que no al final será así. Dejaré de tener cabida. Como me ha pasado siempre. Vuelta a la soledad, a las conversaciones desinteresadas con gente que posiblemente no se percate de mi presencia.No volveré a llorar. Eche todas las lagrimas que tenía que echar aquella mañana de julio. Ya no me queda nada por lo que luchar. Desearos lo mejor será mi última voluntad. Pues después de eso querré desaparecer. A donde la gente no me pueda encontrar, aunque siendo sinceros ni siquiera me buscaran. De echo ni de mi despedida se pisparan.
Así de triste es mi destino. No tengo nada bueno que ofrecer. ¿Para qué intentarlo? Perdí el interés por mi mismo el día que la persona a la que más le habré importado se dio cuenta del poco valor que tenía. Al final soy una pieza más en la vida. Sustituible por cualquier otra. Las hay mucho mejores. La perdida es pequeña. Aunque pienses que quieres que esté ahí te darás cuenta con el tiempo de que soy muy prescindible. Hago muy bien mi trabajo. Pero llegado el momento encontraras lo que buscas y mi función será reemplazada por otra versión más útil y mejor preparada para más cosas. Me reciclo y otra persona aparecerá.Y así hasta el día que sea viejo y un día me encuentren muerto en casa. "Nadie lo echaba en falta" dirán.
¿Quién puede culparlos? Ni yo mismo me echaría de menos.
Pues hasta en la forma de pensar nos tenemos que sentir acomplejados. ¿No puede uno simplemente pensar en hacer lo que quiere sin que el resto le demuestre cuan equivocado está con su existencia? Pues no, el resto del mundo te demostrará que no es como lo pintabas, que el resto del mundo hace las cosas como debe ser y como tú deberías hacer. Te sientes asqueado porque eres incapaz de decidir por ti mismo. Piensas que hay que hacer como el resto. Pero no quieres. Pero el resto del mundo lo hace. Pero sabes que aunque quisieras no puedes. Y así el resto de tu vida. Terminas tus días pensando que no has hecho nada de provecho. Que tu vida no ha tenido sentido. Que a nadie le importará que ya no estés ahí.
Yo no puedo seguir así. Me agoto. Llega un punto en el que no quiero hacer nada con mi vida. Me siento vacío y no quiero nada de nadie. Sólo quiero gritar. Dejarlo salir. No servirá de nada. Pero es que llegados a este punto voy a acabar pegando a alguien. Y eso sólo me hará sentir más culpable. Estoy harto de "Esto funciona" "Esto la gente lo hace" "Pues yo hice esto". Me importa ya nada. Me importa una mierda lo que el resto hagáis con vuestra vida. Más que importar me duele. Porque mi vida carece de sentido. No hago nada. No quiero hacer nada. No quiero estar con nadie. Quiero terminar de pasar mis días en soledad. Sin molestar a nadie. Ya he molestado bastante Cumpliré mi parte y marcharé. Eso es para lo poco que valgo ya. Puede que haya quien piense que las cosas seguirán igual. Pero no se dan cuenta de que cada día van cambiando. Aunque pienses que no al final será así. Dejaré de tener cabida. Como me ha pasado siempre. Vuelta a la soledad, a las conversaciones desinteresadas con gente que posiblemente no se percate de mi presencia.No volveré a llorar. Eche todas las lagrimas que tenía que echar aquella mañana de julio. Ya no me queda nada por lo que luchar. Desearos lo mejor será mi última voluntad. Pues después de eso querré desaparecer. A donde la gente no me pueda encontrar, aunque siendo sinceros ni siquiera me buscaran. De echo ni de mi despedida se pisparan.
Así de triste es mi destino. No tengo nada bueno que ofrecer. ¿Para qué intentarlo? Perdí el interés por mi mismo el día que la persona a la que más le habré importado se dio cuenta del poco valor que tenía. Al final soy una pieza más en la vida. Sustituible por cualquier otra. Las hay mucho mejores. La perdida es pequeña. Aunque pienses que quieres que esté ahí te darás cuenta con el tiempo de que soy muy prescindible. Hago muy bien mi trabajo. Pero llegado el momento encontraras lo que buscas y mi función será reemplazada por otra versión más útil y mejor preparada para más cosas. Me reciclo y otra persona aparecerá.Y así hasta el día que sea viejo y un día me encuentren muerto en casa. "Nadie lo echaba en falta" dirán.
¿Quién puede culparlos? Ni yo mismo me echaría de menos.
jueves, 31 de julio de 2014
No tiene importancia
¿Os habéis parado a pensar en cuantas personas pasan por nuestra vida? ¿A cuantas de ellas recuerdas? ¿Cuantas de ellas marcaron un algo en tu historia? Algunos fueron grandes personas y siempre las mantendrás con cariño aunque el contacto se pierda. Otras tuvieron un mal paso y aún por eso seguirán siendo recordadas. Pero hay muchas personas que pasaron desapercibidas durante bastante tiempo. Algunas estaban ahí antes de que los malos aparecieran. Otras aguantaron ahí más tiempo que cualquiera de los mejores. ¿Recuerdas a alguno de esos? Seguramente no, pues su cometido fue estar ahí, cumplir una pequeña misión. Posiblemente su misión desencadenó una cadena de fortuitos que llevaron a un bonito final. que motivaron a un personaje principal a tomar papeles en el asunto.
No nos damos cuenta. Pero esas personas pasan por las vidas de todos. No recordamos cuando los conocimos. No recordamos cuantas veces estuvieron ahí con nosotros. Ni siquiera nos dimos cuenta de cuando partieron. Esas personas existen. Aparecieron por casualidad, o quizás el destino los trajo. No saben por qué están ahí. Pero saben lo que tienen que hacer llegado el momento. No son grandes sus apariciones. Pero sus actuaciones en la sombra fueron igual de nobles. No buscan reconocimiento. Sólo buscan seguir adelante. Pues esos personajes a veces son vagabundos de la vida. aparecen en la vida de las personas, se cuelan sin que nadie lo note. Pasan desapercibidos a ojos de los demás. Quizás no logran grandes proezas. Pero es posible que sin su presencia los acontecimientos no habrían ocurrido. O quizás de otra manera.
No son personas memorables. Por ello no son menos nobles. Conocen su valor. Procuran dar lo mejor. Pues sentimientos tienen. aprecian a las personas de su alrededor más de lo que estas llegaran nunca a saber. Quizás es por ello que nunca llegan a amar, ni ser amados. Pues si eso ocurre. No es final feliz. Sus tormentos a nadie llegan. Sufren en silencio. No quieren destrozar el largo trabajo que a otros les llevó ser felices. No quieren sentirse una molestia a ojos de los demás.
Cruel destino pues nunca son recordados. Aunque otros digan que si. Ese es su cruel destino. Condenados a una eterna infelicidad a ojos de los que una vez fueron sus seres más queridos. Obligados a tragar toda injusticia. A no poder cambiar nada. Pues si lo hicieran dejarían de ser. Su cometido es el mismo. Pues a el no pueden renunciar. Te miran y con una sonrisa dicen: "No tiene importancia"
No mienten. Les importa más la gente de su alrededor que ellos mismos. Es cierto que sufren. Pero en silencio. Detestan ser una molestia para los demás. No quieren dañar a nadie. Sólo quieren una vida feliz. Algo que por desgracia no pueden tener debido a que les es imposible alcanzarlo debido a su personalidad. Se les impide llegar a aquello por lo que han ayudado a los demás. Triste tal vez pero es su decisión. No se les puede culpar. Tampoco lastima has de tenerles.
Pues al fin y al cabo. No tiene importancia.
No nos damos cuenta. Pero esas personas pasan por las vidas de todos. No recordamos cuando los conocimos. No recordamos cuantas veces estuvieron ahí con nosotros. Ni siquiera nos dimos cuenta de cuando partieron. Esas personas existen. Aparecieron por casualidad, o quizás el destino los trajo. No saben por qué están ahí. Pero saben lo que tienen que hacer llegado el momento. No son grandes sus apariciones. Pero sus actuaciones en la sombra fueron igual de nobles. No buscan reconocimiento. Sólo buscan seguir adelante. Pues esos personajes a veces son vagabundos de la vida. aparecen en la vida de las personas, se cuelan sin que nadie lo note. Pasan desapercibidos a ojos de los demás. Quizás no logran grandes proezas. Pero es posible que sin su presencia los acontecimientos no habrían ocurrido. O quizás de otra manera.
No son personas memorables. Por ello no son menos nobles. Conocen su valor. Procuran dar lo mejor. Pues sentimientos tienen. aprecian a las personas de su alrededor más de lo que estas llegaran nunca a saber. Quizás es por ello que nunca llegan a amar, ni ser amados. Pues si eso ocurre. No es final feliz. Sus tormentos a nadie llegan. Sufren en silencio. No quieren destrozar el largo trabajo que a otros les llevó ser felices. No quieren sentirse una molestia a ojos de los demás.
Cruel destino pues nunca son recordados. Aunque otros digan que si. Ese es su cruel destino. Condenados a una eterna infelicidad a ojos de los que una vez fueron sus seres más queridos. Obligados a tragar toda injusticia. A no poder cambiar nada. Pues si lo hicieran dejarían de ser. Su cometido es el mismo. Pues a el no pueden renunciar. Te miran y con una sonrisa dicen: "No tiene importancia"
No mienten. Les importa más la gente de su alrededor que ellos mismos. Es cierto que sufren. Pero en silencio. Detestan ser una molestia para los demás. No quieren dañar a nadie. Sólo quieren una vida feliz. Algo que por desgracia no pueden tener debido a que les es imposible alcanzarlo debido a su personalidad. Se les impide llegar a aquello por lo que han ayudado a los demás. Triste tal vez pero es su decisión. No se les puede culpar. Tampoco lastima has de tenerles.
Pues al fin y al cabo. No tiene importancia.
martes, 22 de julio de 2014
Hacia ese mundo de luz
Y ya no puedo más. Este sentimiento me persigue cada noche al acostarme y cada mañana al levantarme. No puedo evitarlo. Quiero quitármelo, pero no quiere irse. Parece que te saliste con la tuya. Las espinas dejaste clavadas y aunque las superficiales retiré, las más profundas siguen ahí. No me deja seguir. No puedo ver. No quiero caminar. Por más que lo intento no se a quien pretendo engañar. Eso estará siempre ahí. Aflorando cuando llegue el momento para impedirme avanzar.
Oscuridad. Negra y densa. No parece acabar. ¿Donde está el final? No lo logro vislumbrar. Y es que me cuesta hasta respirar. Quiero olvidar. Todo este ardor en mi interior. Que no me deja vivir. Que no me deja pensar... que no me deja amar. No me deja confiar. Confiar en que hay un futuro para mi. Que puedo ser feliz. Que no tendré que mirar atrás. No me lo permites. Te encargaste de ello. Llenaste tus palabras de odio y frustración y las introdujiste en mi. Dejándome incapaz de poder sentir. Incapaz de poder confiar. Pues en mi mismo soy incapaz.
Da igual que opción busque. De todas te has encargado. Aunque todas derrote la muralla que construiste se torna impasible ante mi. Pues en todo este tiempo eso es lo que fui. Un bueno para nadie. que solo está ahí. El papel de mi vida es así. En la oscuridad. Ya no quiero seguir. ¿Para qué caminar? Si al fin y al cabo este es el final. No veo nada. No siento nada. Todo se apaga. No siento ni el frío. Nada...
¿Por qué?
¿Qué es esto?
Noto algo cálido.
Es mi mano.
¿Por qué está así?
Es cálido y agradable.
Me está agarrando.
Noto otra más en la otra mano.
¿Quieren levantarme?¿Para qué?
No tengo a donde ir. No es necesario.
¿Por qué estiran?
¿A donde me llevan?
La calidez me está embargando todo el cuerpo. De nuevo puedo abrir los ojos. ¿Quién está ahí?¿Quién me ha agarrado?¿A donde me está llevando? Aún está oscuro y no puedo ver bien. Miento. Me da miedo abrir los ojos. Pero quiero ver quien es. Quiero saber quien me está agarrando. ¿Quién me está arrastrando?¿A donde me lleva? Abro los ojos. ¿Cómo pude olvidarlo? ¿Estabais ahí todo el tiempo? Aún no se ve la luz. Pero vosotros brilláis con luz propia. Me estáis guiando. No queréis dejarme atrás. De acuerdo. Pero no dejaré que lo hagáis todo. Yo tengo que ser capaz de caminar por mí mismo. Quedaos a mi lado. Se que no me dejaréis caer. Pero se que este es el camino que debo tomar.
Vayamos juntos, a ese mundo lleno de luz.
domingo, 20 de julio de 2014
¿Para no volver?
Después de una larga expulsión vuelta a la acción. Pues son muchas las cosas que vuelven a mi mente. En mayor o menor grado de afección. Pequeñas espinas que esperan salir de los entresijos de mi piel. Pequeñas, casi indetectables. Pero a su vez su dolor te impide continuar con las cosas más sencillas de tu vida.
Aquella persona que más confianza te daba. A quien más querías. Por quien diste todo tu ser una y otra vez sin pensar en las consecuencias que en ti repercutiera. Quisiste poner un seguro, algo que te garantizará una futura victoria. O igual dejar tu marca de territorio. Un territorio al que se te había vedado la entrada. Pero que quisiste dejar huella de forma que tu ego pudiera aflorar. Incapaz de enfrentarme a ello. Tus espinas habías clavado. Con ellas me habías bloqueado. Impidiéndome el paso a conocerme mejor. A mejorar y crecer.
De las espinas me quise deshacer. Pero me faltaba el empujón. Una motivación. Que me ayudara a ser mejor. Pues sin más no podía aflorar. De formas inesperadas llegaron. No lo hacía tan mal. A la gente parecía agradar. No es que lo saliera a buscar. Pero lo acabe por encontrar.
Perdí la confianza para hacer cosas de poca relevancia. Pero que me permitían ayudar a quienes me importan. Poco a poco todo regresó. No estaba tan mal. Me quisiste engañar. Pero por poco lo pudiste ocultar. Gran parte de mi confianza acaba de regresar. Pero parece que la mejor guardaste para el final.
Existe una última cosa para la cual desconozco si estoy preparado. Tampoco es el momento indicado. Ni la persona adecuada. Desconozco que haré si el momento llega. No me martiriza, pero me incapacita. Pensar que no lo podre volver a hacer.
Quisiste enseñarme a amar. Pero esas lecciones de traumas se quedaron. el estigma clavado. Quisiste ser la única y por ello mi confianza habías menguado. Quizás pienses que has ganado. Pero esa satisfacción no pienso dártela. No importa si pasan años. Si no llega nunca. Nunca me sentiré derrotado. Pues en el momento que la llama prenda, significará que vuelve a latir. Que no quedó helado. Que tu conjuro estaba marchito.
No tengo prisa. Ni siquiera se si ganas tengo. Pero quiero que la indecisión y el miedo que de mi se apoderan cada día, por la puerta se vaya. Para no volver.
miércoles, 16 de julio de 2014
Bienvenidos a casa
Ya es poco lo que me queda por contar. La última entrada ha sido un poco fuerte. Pero me ha ayudado a sacarlo todo. Estoy bien no os preocupéis. ¿No os pasa que a veces necesitáis pegar un grito al aire para sentiros mejor? Pues el anterior post fue eso mismo.
A medida que pasa el año llegan temporadas de descanso. Esa temporada conocida como verano. Temía que fuera a llegar. Llegó y no lo esperaba con ansias que digamos. Os ibais, teníais que volver. Es evidente. Pertenecemos a lugares diferentes. Esto no es un adiós para siempre lo se. Es más un "Hasta la vuelta" Pena un poquito cuando pasas tanto tiempo con personas. Pero todo lo que necesité expresaros lo expresé. Se que no estáis acostumbrados así que no os acostumbréis. Entre abrazos y llantos vi como la primera de esas personas se iba. Los que quedamos giramos y volvimos a nuestros sitios. Ambos tristes. Pero no afligidos. No a la vista al menos. Al día siguiente vuelta a las despedidas. Un último abrazo y hasta la vista. Se que el tiempo pasa más rápido de lo que parece. Pero el primer día que no estabais os eché mucho de menos.
Y aunque ahora no os vea cada día no estoy triste. Porque se que volveréis y que cuando eso ocurra volveremos a estar juntos los tres. Mientras tanto voy a esforzarme en seguir buscándome a mi mismo. En seguir mi camino y encontrar lo que busco. Procuraré aprovechar cada momento que tenga, sin deprimirme, sin preocuparme y sin preocupar a nadie. Recordando que no estoy sólo. Que tengo gente como vosotros a mi lado sin importar donde estáis. Eso me da la fuerza que necesito para afrontar todo lo que me venga encima.
Para que cuando volváis poder deciros "Bienvenidos a casa"
A medida que pasa el año llegan temporadas de descanso. Esa temporada conocida como verano. Temía que fuera a llegar. Llegó y no lo esperaba con ansias que digamos. Os ibais, teníais que volver. Es evidente. Pertenecemos a lugares diferentes. Esto no es un adiós para siempre lo se. Es más un "Hasta la vuelta" Pena un poquito cuando pasas tanto tiempo con personas. Pero todo lo que necesité expresaros lo expresé. Se que no estáis acostumbrados así que no os acostumbréis. Entre abrazos y llantos vi como la primera de esas personas se iba. Los que quedamos giramos y volvimos a nuestros sitios. Ambos tristes. Pero no afligidos. No a la vista al menos. Al día siguiente vuelta a las despedidas. Un último abrazo y hasta la vista. Se que el tiempo pasa más rápido de lo que parece. Pero el primer día que no estabais os eché mucho de menos.
Y aunque ahora no os vea cada día no estoy triste. Porque se que volveréis y que cuando eso ocurra volveremos a estar juntos los tres. Mientras tanto voy a esforzarme en seguir buscándome a mi mismo. En seguir mi camino y encontrar lo que busco. Procuraré aprovechar cada momento que tenga, sin deprimirme, sin preocuparme y sin preocupar a nadie. Recordando que no estoy sólo. Que tengo gente como vosotros a mi lado sin importar donde estáis. Eso me da la fuerza que necesito para afrontar todo lo que me venga encima.
Para que cuando volváis poder deciros "Bienvenidos a casa"
It was a fun ride
Puede sonar melodramático. Muy de persona que se da por vencida. Pero aunque nadie lo sepa. Se que lo que digo no es ninguna mentira. Nadie puede verme de esa manera. Y aunque es cierto que alguien lo hizo. Esa misma persona dejo de verme de esa manera. Esa persona se dio cuenta de como era. Del tipo de persona que soy. Del tipo de persona que puedo llegar a ser.
Aparezco en la vida de las personas de forma muy aleatoria. A veces completamente desapercibido. A veces me creo un hueco en sus vidas. Vidas que están aprendiendo, creciendo, evolucionando, conociendo. De forma directa o indirecta influyo en su crecimiento, para bien o para mal. encuentran su lugar, descubren lo que buscaban. Aprenden que pueden ser felices de una manera. Descubren una parte de sí mismos que no conocían. Consiguen conocer a esa persona que les cambiará la vida. Consiguen afianzar lo que no sabían que tenían. No siempre es cosa mía. Pero tenerme cerca les anima.
¿Cuantas veces ha pasado ya? ¿En la vida de cuantas personas he sido ese personaje que aparece durante una saga importante, ese personaje que consigue hacer que todo salga bien? ¿Aunque sea desde las sombras? Perdí la cuenta hace mucho. Me resigné. Decidí que si ese era mi destino lo soportaría con la cabeza bien alta.
Debido a todo ello nunca me involucraba demasiado. Tenía miedo de sufrir. Dolía tener que decir adiós a esas personas. Personas que me deseaban lo mejor. Que dicen saber que a mi me aguarda algo muy bueno. Les agradezco la intención. Pero ya me conozco esa canción. El personaje de mi vida no tiene final feliz. Conoce su final de forma triste y solitaria. Olvidado por todos. Aunque el los recuerde.
¿Qué me ocurre? Tengo miedo. No quiero que vuelva a pasar ¿Cometí un error al entrar en su vida? No quiero pensar eso. No quiero que me oigan decir eso. Se que no me lo desean. Pero tengo miedo de que así sea. Se me atragantan las palabras. No puedo hablar. Si lo intento me salen lagrimas. No quiero que lo vean. No es su culpa. Es culpa mía. Culpa mía por sentir lo que siento. Por sentir que no quiero estar sin esas personas. Aunque sienta que algún día no podre caminar a su lado. No puedo mostrarme así. Me escondo en un rincón mientras ellos sueñan. Me acurruco en la cama y dejo que mi cuerpo actúe. Soltando todo el dolor en lagrimas que no hacen sino empapar mi cara de dolor. No debo gritar, debo dejarlos soñar. No quiero que sufran por mi culpa. quiero poder dedicarles una sonrisa cuando los vea. Quiero sentir que para ellos sigo siendo importante. Quiero sentir que mi final no va a ser como siempre. Que me queda un ápice de esperanza. que existe un final en el que todos somos felices. Reímos y soñamos juntos.
Sólo quiero soñar que puedo sonreír a su lado.
Aparezco en la vida de las personas de forma muy aleatoria. A veces completamente desapercibido. A veces me creo un hueco en sus vidas. Vidas que están aprendiendo, creciendo, evolucionando, conociendo. De forma directa o indirecta influyo en su crecimiento, para bien o para mal. encuentran su lugar, descubren lo que buscaban. Aprenden que pueden ser felices de una manera. Descubren una parte de sí mismos que no conocían. Consiguen conocer a esa persona que les cambiará la vida. Consiguen afianzar lo que no sabían que tenían. No siempre es cosa mía. Pero tenerme cerca les anima.
¿Cuantas veces ha pasado ya? ¿En la vida de cuantas personas he sido ese personaje que aparece durante una saga importante, ese personaje que consigue hacer que todo salga bien? ¿Aunque sea desde las sombras? Perdí la cuenta hace mucho. Me resigné. Decidí que si ese era mi destino lo soportaría con la cabeza bien alta.
Debido a todo ello nunca me involucraba demasiado. Tenía miedo de sufrir. Dolía tener que decir adiós a esas personas. Personas que me deseaban lo mejor. Que dicen saber que a mi me aguarda algo muy bueno. Les agradezco la intención. Pero ya me conozco esa canción. El personaje de mi vida no tiene final feliz. Conoce su final de forma triste y solitaria. Olvidado por todos. Aunque el los recuerde.
¿Qué me ocurre? Tengo miedo. No quiero que vuelva a pasar ¿Cometí un error al entrar en su vida? No quiero pensar eso. No quiero que me oigan decir eso. Se que no me lo desean. Pero tengo miedo de que así sea. Se me atragantan las palabras. No puedo hablar. Si lo intento me salen lagrimas. No quiero que lo vean. No es su culpa. Es culpa mía. Culpa mía por sentir lo que siento. Por sentir que no quiero estar sin esas personas. Aunque sienta que algún día no podre caminar a su lado. No puedo mostrarme así. Me escondo en un rincón mientras ellos sueñan. Me acurruco en la cama y dejo que mi cuerpo actúe. Soltando todo el dolor en lagrimas que no hacen sino empapar mi cara de dolor. No debo gritar, debo dejarlos soñar. No quiero que sufran por mi culpa. quiero poder dedicarles una sonrisa cuando los vea. Quiero sentir que para ellos sigo siendo importante. Quiero sentir que mi final no va a ser como siempre. Que me queda un ápice de esperanza. que existe un final en el que todos somos felices. Reímos y soñamos juntos.
Sólo quiero soñar que puedo sonreír a su lado.
¿Era inevitable?
La verdad de aquella noche apenas me dejó dormir. No porque estuviera atormentado. Ni porque sintiera nada malo hacia esas personas. simplemente algo en mi despertó después de aquello.
En este último medio año he estado conviviendo con un confuso sentimiento en mi interior. Pero debido a que parte de mi estaba contento con los cambios que estaba viviendo en ese tiempo no le presté atención. Pero aquella noche todo empezó a aflorar.
Quizás siempre lo supe. No había vuelta atrás. Era hora de asumir la realidad. de recordar lo que me espera más adelante. Que hay cosas que no cambiaran. que yo soy yo y nadie más. Y por eso mismo se lo que me deparará el futuro. Pasé cuatro años de mi vida viviendo lo que yo pensaba que era un cuento de hadas de final feliz. Mentira. después de aquello me enfrasqué en mi mismo y en seguir mi vida. Pensaba que la soledad me invadiría de por vida. Mentira. Conocí a dos personas maravillosas que me sacaron de mi cascaron ayudándome a renacer y a querer superarme cada día. Esa es la persona que soy hoy en día. Pero aunque una parte de mi no quiso admitirlo. Creo que sabia la verdad. Sabía que eso existía. Aunque nunca pude confirmarlo hasta aquella noche. Me tumbo en la cama y pienso que me deparará todo. No veo luz apenas en mi camino. Poco a poco esa luz se vuelve tenue. Muchas veces sucumbo a la oscuridad y caigo. Vosotros me sacáis y conseguís que salga de ese pozo. Me limpiáis las heridas y seguimos adelante. Pero el miedo se queda grabado en mi corazón.
Me conozco, se lo que soy. Se como soy. No puedo cambiarlo. Por eso se que en mi vida solo queda desamor. Pues nací así. Así me crié y en esto me convertí. Yo sólo valgo para según que cosas. Conozco los limites que me atan y se que no puedo con ellos.
En los rincones de mi alma se haya esa parte de mi que impide que cualquier otro ser se pueda enamorar de mi.
En este último medio año he estado conviviendo con un confuso sentimiento en mi interior. Pero debido a que parte de mi estaba contento con los cambios que estaba viviendo en ese tiempo no le presté atención. Pero aquella noche todo empezó a aflorar.
Quizás siempre lo supe. No había vuelta atrás. Era hora de asumir la realidad. de recordar lo que me espera más adelante. Que hay cosas que no cambiaran. que yo soy yo y nadie más. Y por eso mismo se lo que me deparará el futuro. Pasé cuatro años de mi vida viviendo lo que yo pensaba que era un cuento de hadas de final feliz. Mentira. después de aquello me enfrasqué en mi mismo y en seguir mi vida. Pensaba que la soledad me invadiría de por vida. Mentira. Conocí a dos personas maravillosas que me sacaron de mi cascaron ayudándome a renacer y a querer superarme cada día. Esa es la persona que soy hoy en día. Pero aunque una parte de mi no quiso admitirlo. Creo que sabia la verdad. Sabía que eso existía. Aunque nunca pude confirmarlo hasta aquella noche. Me tumbo en la cama y pienso que me deparará todo. No veo luz apenas en mi camino. Poco a poco esa luz se vuelve tenue. Muchas veces sucumbo a la oscuridad y caigo. Vosotros me sacáis y conseguís que salga de ese pozo. Me limpiáis las heridas y seguimos adelante. Pero el miedo se queda grabado en mi corazón.
Me conozco, se lo que soy. Se como soy. No puedo cambiarlo. Por eso se que en mi vida solo queda desamor. Pues nací así. Así me crié y en esto me convertí. Yo sólo valgo para según que cosas. Conozco los limites que me atan y se que no puedo con ellos.
En los rincones de mi alma se haya esa parte de mi que impide que cualquier otro ser se pueda enamorar de mi.
Imposible odiar
He vivido muchas experiencias a vuestro lado. A pesar del poco tiempo que hace que nos conocemos siempre me habéis tratado como si lleváramos juntos toda la vida. Y eso para mi será siempre así. Disfrutando de un nuevo paisaje, de un nuevo sabor y de nuevos rincones. Allí estábamos de nuevo, disfrutando las vacaciones. Fue un no parar de emociones, pero muy divertido ante todo.
Hubo un momento que me sentí abatido. Como si algo fallara. Tenía miedo. Pues siempre me pasaba algo en este tipo de viajes. Pensaba que todo iba a acabar. Que sería la última vez. Tenía miedo. No quería eso. Quería seguir por mucho tiempo. Más parece ser que me equivoque. Aquella noche, al regreso, me cogiste del brazo. Y empezamos a hablar del pasado, de sentimientos, de experiencias y de nosotros. Me alivié al pensar que me había equivocado. Más al llegar a casa algo me esperaba.
Estabas nerviosa, no entendía porqué. Intente tranquilizarte. Tu voz titubeaba. Te agarré de la mano y te dije que no te preocuparas. Que ahí me tenías. Me miraste a los ojos y me dijiste que tenias miedo. Miedo de que te odiara. Eso era absurdo. Jamas podría odiarte. Insististe. Yo me obcequé. Hoy te repito esas mismas palabras "Nada de lo que hagas o digas hará que te odie"
Me volviste a mirar y empezaste a hablar. Había una cosa importante que me querías contar. estabas temblorosa y te costaba hablar. Cogí de nuevo tu mano con fuerza y te animé a seguir. A cada palabra que decías poco a poco fui comprendiendo lo que sucedía. Aún así, hasta que todas las palabras dijiste no reaccioné apenas.
Esa era la realidad. Debo admitir que me costó reaccionar. Dentro de mi había un torbellino de dudas, miedos y sentimientos confusos. Pero lo más importante lo sabía. Y era que me alegraba muchísimo. Lo sentía de veras por todas las cosas que hice. Me insististe en que no querías que cambiara. que querías que siguiéramos igual. Mi primer miedo se desvaneció con esas palabras. Pues no imaginaba una vida de otra manera. Aún así me arrodillé y pedí disculpas. Por todo aquello que hubiera podido hacer. Me distéis la mano y me ayudasteis a levantarme. Aquellas palabras sobraron, eso fue lo que me dijisteis. Pero aún así no podía estar tranquilo de otra manera.
Cierto es que inconscientemente algunas cosas han cambiado. Pero no pienso que a peor. Echo la mirada atrás y me doy cuenta de muchas cosas. cosas que tenían cobraban sentido. Otras que me confundieron aún más. Pero no tengo prisa. El tiempo las responderá.
Aún con todo seguimos siendo tres. No nos hemos separado, no tenemos intención de ello. Mientras siga teniendo cabida en vuestra vida yo no necesito nada más.
Pues vosotros para mi ya sois una gran parte de la mía.
Hubo un momento que me sentí abatido. Como si algo fallara. Tenía miedo. Pues siempre me pasaba algo en este tipo de viajes. Pensaba que todo iba a acabar. Que sería la última vez. Tenía miedo. No quería eso. Quería seguir por mucho tiempo. Más parece ser que me equivoque. Aquella noche, al regreso, me cogiste del brazo. Y empezamos a hablar del pasado, de sentimientos, de experiencias y de nosotros. Me alivié al pensar que me había equivocado. Más al llegar a casa algo me esperaba.
Estabas nerviosa, no entendía porqué. Intente tranquilizarte. Tu voz titubeaba. Te agarré de la mano y te dije que no te preocuparas. Que ahí me tenías. Me miraste a los ojos y me dijiste que tenias miedo. Miedo de que te odiara. Eso era absurdo. Jamas podría odiarte. Insististe. Yo me obcequé. Hoy te repito esas mismas palabras "Nada de lo que hagas o digas hará que te odie"
Me volviste a mirar y empezaste a hablar. Había una cosa importante que me querías contar. estabas temblorosa y te costaba hablar. Cogí de nuevo tu mano con fuerza y te animé a seguir. A cada palabra que decías poco a poco fui comprendiendo lo que sucedía. Aún así, hasta que todas las palabras dijiste no reaccioné apenas.
Esa era la realidad. Debo admitir que me costó reaccionar. Dentro de mi había un torbellino de dudas, miedos y sentimientos confusos. Pero lo más importante lo sabía. Y era que me alegraba muchísimo. Lo sentía de veras por todas las cosas que hice. Me insististe en que no querías que cambiara. que querías que siguiéramos igual. Mi primer miedo se desvaneció con esas palabras. Pues no imaginaba una vida de otra manera. Aún así me arrodillé y pedí disculpas. Por todo aquello que hubiera podido hacer. Me distéis la mano y me ayudasteis a levantarme. Aquellas palabras sobraron, eso fue lo que me dijisteis. Pero aún así no podía estar tranquilo de otra manera.
Cierto es que inconscientemente algunas cosas han cambiado. Pero no pienso que a peor. Echo la mirada atrás y me doy cuenta de muchas cosas. cosas que tenían cobraban sentido. Otras que me confundieron aún más. Pero no tengo prisa. El tiempo las responderá.
Aún con todo seguimos siendo tres. No nos hemos separado, no tenemos intención de ello. Mientras siga teniendo cabida en vuestra vida yo no necesito nada más.
Pues vosotros para mi ya sois una gran parte de la mía.
Y el tiempo pasa
Rodeado de personas que te importan el tiempo pasa rápido. No importa lo que hagamos, ni a donde vayamos. Seguimos adelante, todos juntos.
Fueron día muy importantes para mi. Pues, aunque muchos apartados de mi vida no cambiaban, había encontrado razones para mejorar cada día. Estando allí yo me esforzaba cada día más. Disfrutaba de cada momento. Despertaba con ilusión y dormía con buen recuerdo.
Siempre esforzándome por esas personas. Me ofrecisteis cobijo, refugio y apoyo. Yo cada día me esfuerzo en poder devolver todo lo que me ofrecéis. Se que no lo buscáis. Pero me da igual, yo lo hago encantado. Somos amigos y entre nosotros nos apoyamos, si uno no sirve seremos dos. Y entre los tres nada nos puede parar.
Luchamos contra las adversidades y compensamos nuestras debilidades. Pues somos un equipo y entre todos avanzaremos.
Momentos duros. No sabía donde meterme. Estaba confuso y dolido. Y no tenía que ver conmigo. Pero no podía irme. No era el momento. Quizás sobraba. No podía saberlo. Pero de haberme ido del todo os habría fallado. Ahí me quede, vosotros os separasteis para en soledad sufrir. No lo quise permitir y allí me quede. Por separado os consolé, aunque no sabía como. Pero se que si no lo hacía, de por vida me arrepentiría. No logré nada. Tuve que marchar. Pues eso es todo lo que pude hacer. El resto era vuestro. Pero en mi corazón yo estaba dolido. De que a esas personas que me habían dado cobijo. Mi apoyo no hubiera válido. Me pedisteis que volviera al día siguiente. Miedo tenía. No sabia que pasaría. Veros sonreír me hizo revivir. Pues aunque no lo pude expresar, un abrazo os quise dar.
El tiempo pasaba y las cosas avanzaban. Gran parte del tiempo juntos pasábamos. Me sentía como una molestia. Desmentisteis que así fuera. Siempre juntos. En lo bueno y en lo malo. Viajando, riendo, hablando. Apoyándonos en todo momento. compartiendo cada momento que podíamos. Los momentos más duros llegaron y ellos nos os amedrentaron. Luchasteis con todo lo que teníais y salisteis victoriosos. Os lo merecíais. Y por ello a la mañana siguiente juntos lo celebraríamos.
Poco imaginaba yo, lo que aquel viaje significaría.
En compañía es mejor
Puede parecer que hoy soy lo que soy gracias a esa persona. Pero una persona no cambia únicamente por una persona, en mi caso fueron dos personas.
Poco a poco fui marcando mi camino. Paso a paso, cada vez con un paso más firme y más decidido. Tenía ilusión por cada día. Despedía el día con una sonrisa triste porque el día acabó, pero esperaba el siguiente con ilusión. Nunca estuvimos a solas, pero no hizo falta. Pues no eras una única persona, eráis dos. Aunque pareciera que sólo me importabas tu y lo demás no importaba. asegurar puedo de que estabas equivocada. Me costó un poco darme cuenta, pero esa persona estaba ahí, cada vez se abrió más camino hacia mi. Hasta que sin darme cuenta quería que allí estuviera también.
Me ayudaste. Me tendiste la mano. Y aunque no lo parezca siempre lo agradezco. Nunca me malinterpretaste. Siempre me apoyaste y hoy día sigues haciéndolo. Aunque eres cerrado y bastante callado una parte de mi sabe lo que sientes. Respeto tu silencio y sabes que puedes romperlo conmigo cuando lo desees.
Se comparten muchos momentos. Muchas risas. Nos compinchamos y nos reímos. En el fondo somos muy parecidos. Eso no se encuentra con facilidad. Saber que hay otra persona que comparte tu forma de pensar y tu forma ver las cosas. Aunque diferentes en muchos aspectos siempre aprendemos del otro. Compaginamos nuestras debilidades y contraatacamos como uno sólo. Compartimos aficiones. Y nos entendemos con sólo mirarnos. Eres esa persona que, aunque no me daba cuenta estaba ahí, tendiéndome la mano para sacarme de ahí.
Pues entre los dos me hicisteis uno más y ahora somos tres.
Poco a poco fui marcando mi camino. Paso a paso, cada vez con un paso más firme y más decidido. Tenía ilusión por cada día. Despedía el día con una sonrisa triste porque el día acabó, pero esperaba el siguiente con ilusión. Nunca estuvimos a solas, pero no hizo falta. Pues no eras una única persona, eráis dos. Aunque pareciera que sólo me importabas tu y lo demás no importaba. asegurar puedo de que estabas equivocada. Me costó un poco darme cuenta, pero esa persona estaba ahí, cada vez se abrió más camino hacia mi. Hasta que sin darme cuenta quería que allí estuviera también.
Me ayudaste. Me tendiste la mano. Y aunque no lo parezca siempre lo agradezco. Nunca me malinterpretaste. Siempre me apoyaste y hoy día sigues haciéndolo. Aunque eres cerrado y bastante callado una parte de mi sabe lo que sientes. Respeto tu silencio y sabes que puedes romperlo conmigo cuando lo desees.
Se comparten muchos momentos. Muchas risas. Nos compinchamos y nos reímos. En el fondo somos muy parecidos. Eso no se encuentra con facilidad. Saber que hay otra persona que comparte tu forma de pensar y tu forma ver las cosas. Aunque diferentes en muchos aspectos siempre aprendemos del otro. Compaginamos nuestras debilidades y contraatacamos como uno sólo. Compartimos aficiones. Y nos entendemos con sólo mirarnos. Eres esa persona que, aunque no me daba cuenta estaba ahí, tendiéndome la mano para sacarme de ahí.
Pues entre los dos me hicisteis uno más y ahora somos tres.
Un sinsentido inolvidable
Anteriormente mencioné. Que había un par de sueños que muy a mi pesar no podía olvidar. Fueran como fueren es verdad. Aunque sólo de uno de ellos recuerdo las imágenes con nitidez.
Fue un día normal y corriente. Fin de semana, como siempre. Con la excusa más tonta me propusiste poder de nuevo verte. Aunque aprendí a controlar mis emociones por fuera. Por dentro estaba feliz. Cualquier excusa me servía. La tarde empezó. Entre enseñanzas e ideogramas. Entre risas y palabras. No estábamos solos, pero para mi no había nadie más.
Me mostraste tu mundo. Me enseñaste un sueño que viviste y que sabias que ambos compartíamos. Me hizo muy feliz. Sentí muchas cosas en ese momento. Alegría. Tranquilidad. Un poquito de envidia quizás. Pero eso daba igual. El tiempo voló y yo ni cuenta me dí. Compartimos varios momentos y después me fui. Sabía que no te vería en un tiempo. Pero no me importaba. Cada momento que pasaba. Un nuevo recuerdo atesoraba.
Esa noche me dormí sin problema. Pero no pensé que volvería a verte tan pronto. Apareciste en mis sueños. No fue un sueño concreto. Era un cúmulo de las experiencias de aquella tarde. Estábamos en aquel mundo compartido. Tu persiguiendo sujetos y yo evitando perderme. Todo empezó a volverse extraño. Te seguí hasta un extraño edificio. Nos dijeron que había que huir. En un extraño transporte nos metimos y allí nos quedamos. El uno al lado del otro. Riéndonos y sonriendo.
En ese momento me desperté. No sabía que había sido todo aquello. Pero la calidez de ese sueño me embargó durante el resto del día.
No se si fue casualidad. O si por una vez el universo quiso que me pasará algo bueno. Pero ese día. Aún estando a kilómetros de distancia. Me sacaste de ese mar de oscuridad al que me intentaron arrastrar.
No son las cosas que hacemos sino los sentimientos que quedan en el recuerdo.
Fue un día normal y corriente. Fin de semana, como siempre. Con la excusa más tonta me propusiste poder de nuevo verte. Aunque aprendí a controlar mis emociones por fuera. Por dentro estaba feliz. Cualquier excusa me servía. La tarde empezó. Entre enseñanzas e ideogramas. Entre risas y palabras. No estábamos solos, pero para mi no había nadie más.
Me mostraste tu mundo. Me enseñaste un sueño que viviste y que sabias que ambos compartíamos. Me hizo muy feliz. Sentí muchas cosas en ese momento. Alegría. Tranquilidad. Un poquito de envidia quizás. Pero eso daba igual. El tiempo voló y yo ni cuenta me dí. Compartimos varios momentos y después me fui. Sabía que no te vería en un tiempo. Pero no me importaba. Cada momento que pasaba. Un nuevo recuerdo atesoraba.
Esa noche me dormí sin problema. Pero no pensé que volvería a verte tan pronto. Apareciste en mis sueños. No fue un sueño concreto. Era un cúmulo de las experiencias de aquella tarde. Estábamos en aquel mundo compartido. Tu persiguiendo sujetos y yo evitando perderme. Todo empezó a volverse extraño. Te seguí hasta un extraño edificio. Nos dijeron que había que huir. En un extraño transporte nos metimos y allí nos quedamos. El uno al lado del otro. Riéndonos y sonriendo.
En ese momento me desperté. No sabía que había sido todo aquello. Pero la calidez de ese sueño me embargó durante el resto del día.
No se si fue casualidad. O si por una vez el universo quiso que me pasará algo bueno. Pero ese día. Aún estando a kilómetros de distancia. Me sacaste de ese mar de oscuridad al que me intentaron arrastrar.
No son las cosas que hacemos sino los sentimientos que quedan en el recuerdo.
Seguro contra malentendidos
Las cosas avanzaban. Yo era feliz. Formabas parte de mi día a día. El más pequeño de tus gestos me hacía sonreír. No buscaba nada más. Sólo que siguieras ahí.
A la gente le gustaba juzgar lo que contaba.
Más se equivocaban. yo era feliz como estaba.
Siempre y cuando estuvieras ahí a mi me bastaba.
Nunca me importó lo que los demás pensarán. Yo sabía lo que sentía. Tu también lo sabías. ¿Qué más necesitaba? Ambos nos sentimos comprendidos. Sentíamos lo mismo. Odiábamos los malentendidos y decidimos arreglarlo. Porque no necesitábamos otra cosa. Sólo estar ahí. ¿Quién necesita amor cuando tienes una amistad que te comprende tan bien? Aquella noche no sólo pactamos. También me demostraste que contabas conmigo. Y conmigo siempre puedes contar. No prometeré que siempre tenga la solución. Lo único que puedo prometerte es que siempre estaré allí. Siempre que me pidas ayuda allí estaré. Ayudándote a encontrar esa solución.
Puede que no sepa que decir. Puede que no sepa que hacer. Soy muy torpe y lo se. Cometo errores y hablo sin saber que digo. Nunca seré una primera opción. Pero aunque fuera la última de ellas me esforzaré siempre al máximo. De la misma forma que tu siempre lo has hecho por mi. Si tu sonrisa soy capaz de sacar. Todo esfuerzo habrá tenido su recompensa.
A la gente le gustaba juzgar lo que contaba.
Más se equivocaban. yo era feliz como estaba.
Siempre y cuando estuvieras ahí a mi me bastaba.
Nunca me importó lo que los demás pensarán. Yo sabía lo que sentía. Tu también lo sabías. ¿Qué más necesitaba? Ambos nos sentimos comprendidos. Sentíamos lo mismo. Odiábamos los malentendidos y decidimos arreglarlo. Porque no necesitábamos otra cosa. Sólo estar ahí. ¿Quién necesita amor cuando tienes una amistad que te comprende tan bien? Aquella noche no sólo pactamos. También me demostraste que contabas conmigo. Y conmigo siempre puedes contar. No prometeré que siempre tenga la solución. Lo único que puedo prometerte es que siempre estaré allí. Siempre que me pidas ayuda allí estaré. Ayudándote a encontrar esa solución.
Puede que no sepa que decir. Puede que no sepa que hacer. Soy muy torpe y lo se. Cometo errores y hablo sin saber que digo. Nunca seré una primera opción. Pero aunque fuera la última de ellas me esforzaré siempre al máximo. De la misma forma que tu siempre lo has hecho por mi. Si tu sonrisa soy capaz de sacar. Todo esfuerzo habrá tenido su recompensa.
Oportunidades oportunas
Las oportunidades lo que tienen es que son muy oportunas. No sabes cuando aparecen ni para que. Pero ahí están. Por aquel entonces aunque empezaba a sentir que levantaba cabeza había cierta persona de mi pasado que no me lo permitía.
Su salvavidas se desinfló y en la mar se quedó. Pedías ayuda, una mano amiga. Fue tu error y no lo asumiste. La mano me exigiste. Nunca te la quise dar, pues lejos de tu alcance me hallaba. Tu pediste un salvavidas y ahí te quedaste. Pero a mi me alcanzó una mano y me estaba arrastrando hacia la costa. Poco a poco, lentamente. No lo quisiste reconocer y me pretendías arrastrar. Poco podía hacer. Esa mano que me agarraraba aún era inestable. Pero la calidez que me transmitía me animaba a no soltarla. Creía que perdía la razón, no podía más. De nuevo apareció. Esa mano me agarró con más fuerza y me dijo "No te rindas". No sólo no me soltó, sino que me agarró con más fuerza. Esa persona no lo sabía. Pero me acabó agarrando con mucha más fuerza, no quería soltar esa mano. Se había convertido en mi guía hacia la salida. La salida de un mundo al que yo ya no pertenecía y no quería pertenecer.
Aunque nunca lo oíste, en aquel momento mis labios susurraron un "No me sueltes nunca"
Su salvavidas se desinfló y en la mar se quedó. Pedías ayuda, una mano amiga. Fue tu error y no lo asumiste. La mano me exigiste. Nunca te la quise dar, pues lejos de tu alcance me hallaba. Tu pediste un salvavidas y ahí te quedaste. Pero a mi me alcanzó una mano y me estaba arrastrando hacia la costa. Poco a poco, lentamente. No lo quisiste reconocer y me pretendías arrastrar. Poco podía hacer. Esa mano que me agarraraba aún era inestable. Pero la calidez que me transmitía me animaba a no soltarla. Creía que perdía la razón, no podía más. De nuevo apareció. Esa mano me agarró con más fuerza y me dijo "No te rindas". No sólo no me soltó, sino que me agarró con más fuerza. Esa persona no lo sabía. Pero me acabó agarrando con mucha más fuerza, no quería soltar esa mano. Se había convertido en mi guía hacia la salida. La salida de un mundo al que yo ya no pertenecía y no quería pertenecer.
Aunque nunca lo oíste, en aquel momento mis labios susurraron un "No me sueltes nunca"
El comienzo de una nueva vida
Aquel viernes no quise levantarme. No quería hacerlo. ¿Qué sentido tenía? Sus palabras aquel momento fueron lo más valioso para mi. Hoy en día sigo guardando esas palabras en mi corazón. Pero todo acabó antes de empezar. No importaba ya. La intención contaba y la suya valía mucho. Quizás ahora lo razono mejor por todo lo que ha pasado desde entonces, pero nunca pensé que aquel día sería el comienzo de algo nuevo, algo que no puedo describir con palabras.
Aún negándome a responder a aquellos que se preocupaban, a sabiendas de que lo que me pasaba ya estaba hecho, de repente, volvió a sonar. Su nombre vi y el corazón un vuelco me dio. No lo entendía. ¿Por qué? Ya no había nada más. Fue una simple proposición, no lo podía creer. Pero lo que era tristeza y desasosiego de repente se convirtió en alegría y emoción. No me importaba el qué, el cuando ni el donde. Sólo podía pensar en que podía ver a esa persona. Aunque rodeada de más personas. No me importó, de hecho, fue incluso mejor.
Nunca nos damos cuenta de lo importantes que son los pequeños momentos hasta que los pasamos con gente especial, gente que aunque acabas de conocer sientes que tiene un significado especial. Yo quise saborear cada momento de aquella noche, deseando que no acabará jamás.
Aunque la timidez se me apoderaba no importaba. Risas, música, algo de comer. No se necesitaba nada más, todo era perfecto tal cual. Lo único que me dolía era pensar que iba a acabar. A lo mejor no se volvía a repetir. Pero atesoraría cada segundo de aquella noche siempre.
Aún me cuesta creerlo. Pero aquella noche los hilos del destino empezaron a moverse, dando comienzo a una nueva etapa, llena de luz, sonrisas y alegría.
Aún negándome a responder a aquellos que se preocupaban, a sabiendas de que lo que me pasaba ya estaba hecho, de repente, volvió a sonar. Su nombre vi y el corazón un vuelco me dio. No lo entendía. ¿Por qué? Ya no había nada más. Fue una simple proposición, no lo podía creer. Pero lo que era tristeza y desasosiego de repente se convirtió en alegría y emoción. No me importaba el qué, el cuando ni el donde. Sólo podía pensar en que podía ver a esa persona. Aunque rodeada de más personas. No me importó, de hecho, fue incluso mejor.
Nunca nos damos cuenta de lo importantes que son los pequeños momentos hasta que los pasamos con gente especial, gente que aunque acabas de conocer sientes que tiene un significado especial. Yo quise saborear cada momento de aquella noche, deseando que no acabará jamás.
Aunque la timidez se me apoderaba no importaba. Risas, música, algo de comer. No se necesitaba nada más, todo era perfecto tal cual. Lo único que me dolía era pensar que iba a acabar. A lo mejor no se volvía a repetir. Pero atesoraría cada segundo de aquella noche siempre.
Aún me cuesta creerlo. Pero aquella noche los hilos del destino empezaron a moverse, dando comienzo a una nueva etapa, llena de luz, sonrisas y alegría.
Altibajos
El tiempo pasaba y yo no avanzaba. Sabía lo que sentía. Pero no encontraba la forma. Al final me resigné. Aquella noche lo decidí. Sería un figurante más en su vida. Una persona que pasó por allí. Una persona que se sintió muy feliz de haber coincidido en esta vida. Aunque sólo fueran dos veces.
Aquella noche te escribí. Sin intención alguna. Sólo cosas que podrían ser de tu interés. Aunque querría compartirlas es mejor que me quede al margen. Tu respuesta no se hizo esperar. No sólo te interesó, sino que lo querías compartir conmigo. No supe como sentirme. Me pudo la euforia. Alegría que nunca antes había sentido. Más cruel destino no quiso que así fuera y algo se interpuso. No pude hacer nada. Era la realidad. te disculpaste y lo comprendí. Aunque quise hacerme el fuerte no pude más. Caí en la cama y allí me rendí. Mi corazón hizo 'crack'. No quise comer. No quise dormir. No me quise levantar. aquella felicidad me duró un instante. El mejor instante que nunca más volvería a tener. Pero esa es la realidad.
Un día estamos abajo y de repente subimos, pero a mayor altura, mayor batacazo.
Aquella noche te escribí. Sin intención alguna. Sólo cosas que podrían ser de tu interés. Aunque querría compartirlas es mejor que me quede al margen. Tu respuesta no se hizo esperar. No sólo te interesó, sino que lo querías compartir conmigo. No supe como sentirme. Me pudo la euforia. Alegría que nunca antes había sentido. Más cruel destino no quiso que así fuera y algo se interpuso. No pude hacer nada. Era la realidad. te disculpaste y lo comprendí. Aunque quise hacerme el fuerte no pude más. Caí en la cama y allí me rendí. Mi corazón hizo 'crack'. No quise comer. No quise dormir. No me quise levantar. aquella felicidad me duró un instante. El mejor instante que nunca más volvería a tener. Pero esa es la realidad.
Un día estamos abajo y de repente subimos, pero a mayor altura, mayor batacazo.
Más valioso que el oro
¿Puede la aparición de una persona cambiarnos? Me costó darme cuenta de lo que aquello significó. En realidad fue un momento, pero por alguna extraña razón no me lo quito de la cabeza. Intento aclararme. Intento acercarme. No se como hacerlo. Nunca he sido bueno en eso. La gente me mira raro. La gente me juzga. Médicos de la vida me diagnostican amor. Pero yo se que eso no es así. Son sólo palabras de morbosos que buscan acción. Acción que en sus vidas no hay. Consulté a personas más cercanas y el mismo diagnostico me dieron. No quise creerlo y en ello me obcequé. Buscaban mi bien y eso lo se. Más no se daban cuenta de que yo estaba firme. Estaba convencido. De que aquello no podía ser amor. Era imposible pues ese sentimiento ya lo experimenté. Me dio una paliza y lo expulsé de mi ser.
Por ello sabia que aquella persona que apareció en mi vida debió ser por algo. Quizás me ilusionaba con algo imposible. ¿Por qué iba a ser así? Poco a poco la fui conociendo. Como un anónimo entre palabras oculto. Tenía miedo, miedo de que esa persona se fuera. Que se fuera sin poder saber lo que sentía. Sin saberlo yo siquiera. Quería saber porqué. Por qué a esa persona de la cabeza no me quitaba. No rozaba la obsesión. Sino más bien la confusión. Pues parecía que esto tenía fin y que no me iba a gustar. Pues creía haber encontrado algo muy valioso. Tan valioso que no se podía equiparar a nada material.
Ahora mis lagrimas brotan al recordar todo aquello. Pues hoy me doy cuenta de lo valioso que fue todo. Mucho más valioso que el oro.
Por ello sabia que aquella persona que apareció en mi vida debió ser por algo. Quizás me ilusionaba con algo imposible. ¿Por qué iba a ser así? Poco a poco la fui conociendo. Como un anónimo entre palabras oculto. Tenía miedo, miedo de que esa persona se fuera. Que se fuera sin poder saber lo que sentía. Sin saberlo yo siquiera. Quería saber porqué. Por qué a esa persona de la cabeza no me quitaba. No rozaba la obsesión. Sino más bien la confusión. Pues parecía que esto tenía fin y que no me iba a gustar. Pues creía haber encontrado algo muy valioso. Tan valioso que no se podía equiparar a nada material.
Ahora mis lagrimas brotan al recordar todo aquello. Pues hoy me doy cuenta de lo valioso que fue todo. Mucho más valioso que el oro.
Confusión
Cuando estás confuso no entiendes nada de lo que ocurre a tu alrededor. Las personas te parecen diferentes. No disfrutas de lo mismo de la misma manera. Todo lo demás parece carecer de sentido.
Viejos conocidos. Gente extraña. Momentos del pasado que carecían de ser. Entre alcohol y comida las palabras volaban. el tiempo pasaba y yo más vacío me sentía. No era más que un figurante más en la vida de las personas de aquella mesa. Mas no querían que me fuera. La noche seguía. La gente se animaba. Yo no podía. Mucho me costaba, pues no quería que esto siguiera. La noche siguió y la cosa cambio.
Allí estaba ella. Como si nada nos presentaron y aquello fue el comienzo. El comienzo de una noche que nunca supimos que acabaría. Al margen de nuestro alrededor eramos uno sólo. Nos acabábamos de conocer, pero eso no importó. Entre palabras, risas y música todo siguió. Me agarraste de la cintura y me acercaste a ti. No hizo falta más. Con mis brazos te aferré y en un sólo beso nos fundimos. Haciendo desaparecer todo aquel mundanal ruido que nos rodeaba. Solos tú y yo en un mundo que no nos comprendía. Un mundo que nos había dado la espalda.
No dijimos nada. Inmóviles nos quedamos. Desconocíamos lo que nos impulsó a ello. Poco importaba ya. Había ocurrido.
Más no se porqué, me sentía vacío.
Me invadió el deseo y por él me deje llevar.
Más no se porqué me sentía culpable.
Una vulgar excusa busqué y tras darte un beso me marché.
Más no se porqué no quería volver.
Viejos conocidos. Gente extraña. Momentos del pasado que carecían de ser. Entre alcohol y comida las palabras volaban. el tiempo pasaba y yo más vacío me sentía. No era más que un figurante más en la vida de las personas de aquella mesa. Mas no querían que me fuera. La noche seguía. La gente se animaba. Yo no podía. Mucho me costaba, pues no quería que esto siguiera. La noche siguió y la cosa cambio.
Allí estaba ella. Como si nada nos presentaron y aquello fue el comienzo. El comienzo de una noche que nunca supimos que acabaría. Al margen de nuestro alrededor eramos uno sólo. Nos acabábamos de conocer, pero eso no importó. Entre palabras, risas y música todo siguió. Me agarraste de la cintura y me acercaste a ti. No hizo falta más. Con mis brazos te aferré y en un sólo beso nos fundimos. Haciendo desaparecer todo aquel mundanal ruido que nos rodeaba. Solos tú y yo en un mundo que no nos comprendía. Un mundo que nos había dado la espalda.
No dijimos nada. Inmóviles nos quedamos. Desconocíamos lo que nos impulsó a ello. Poco importaba ya. Había ocurrido.
Más no se porqué, me sentía vacío.
Me invadió el deseo y por él me deje llevar.
Más no se porqué me sentía culpable.
Una vulgar excusa busqué y tras darte un beso me marché.
Más no se porqué no quería volver.
Nunca se sabe
El más pequeño e insignificante de los detalles puede ser el que te cambie la vida de la forma más insospechada. Sabemos que eso pasa, pero no lo descubrimos hasta que nos pasa a nosotros.
Entre puntos de colores y momentos pasados. Cosas sin sentido pasan por mi cabeza. En un vano intento por sobrevivir, un pequeño mensaje acaeció en la frontera. No esperaba respuesta. ¿Por qué iba a haberla? Mas grata mi sorpresa al encontrarla. No sabía quien era. Pero había respuesta. Más la cosa siguió y a un acuerdo se llegó.
El tiempo pasó hasta que un día llegó. No esperaba nada. Pues era alguien más. Como muchas otras personas antes. Pero no importaba. Pues si a otras personas hacía felices al menos de algo servía. Un camino entre canciones ya olvidadas. Entre mensajes y direcciones. No me perdí. Llegué y en el centro me quedé. En un mundo distinto al habitual. Un lugar al que nunca pude llegar. Aunque no lo ansiaba tampoco. Para mi no era más que un lugar. Como imaginar, al verte llegar, lo que aquello podría significar.
Apareciste de la nada. Ni siquiera te reconocí. Aún con ello no me detuve. Te acercaste a mi, me diste dos besos y con una sonrisa tapada por abrigos y bufandas me preguntaste. Yo asentí y eso podría haber sido el fin. Mas ni tu ni yo quisimos que fuera así. Yo te seguí, aún desconozco por qué. Pero entre palabras y risas la noción del tiempo perdí. No sabía que era. Pero si el calor que sentí. Al margen del frío externo, estaba cálido. Como no me había sentido en mucho tiempo.
Me dedicaste una ultima sonrisa y te fuiste. Lo único que deseé fue que esa no fuera la última vez.
Entre puntos de colores y momentos pasados. Cosas sin sentido pasan por mi cabeza. En un vano intento por sobrevivir, un pequeño mensaje acaeció en la frontera. No esperaba respuesta. ¿Por qué iba a haberla? Mas grata mi sorpresa al encontrarla. No sabía quien era. Pero había respuesta. Más la cosa siguió y a un acuerdo se llegó.
El tiempo pasó hasta que un día llegó. No esperaba nada. Pues era alguien más. Como muchas otras personas antes. Pero no importaba. Pues si a otras personas hacía felices al menos de algo servía. Un camino entre canciones ya olvidadas. Entre mensajes y direcciones. No me perdí. Llegué y en el centro me quedé. En un mundo distinto al habitual. Un lugar al que nunca pude llegar. Aunque no lo ansiaba tampoco. Para mi no era más que un lugar. Como imaginar, al verte llegar, lo que aquello podría significar.
Apareciste de la nada. Ni siquiera te reconocí. Aún con ello no me detuve. Te acercaste a mi, me diste dos besos y con una sonrisa tapada por abrigos y bufandas me preguntaste. Yo asentí y eso podría haber sido el fin. Mas ni tu ni yo quisimos que fuera así. Yo te seguí, aún desconozco por qué. Pero entre palabras y risas la noción del tiempo perdí. No sabía que era. Pero si el calor que sentí. Al margen del frío externo, estaba cálido. Como no me había sentido en mucho tiempo.
Me dedicaste una ultima sonrisa y te fuiste. Lo único que deseé fue que esa no fuera la última vez.
Un árbol sin estrella
Blanca navidad, luces everywhere. Nunca me había parado a pensar en lo triste que me parece esta época del año. Será que me siento sólo. Mejor que mal acompañado. No se como sentirme en momentos así.
Me siento angustiado. Me duele el pecho. Las lagrimas se deslizan por mi cara sin yo darme cuenta. No por arrepentimiento. Sino porque nace en mi un sentimiento. Aunque desconocía lo que era. El tiempo me enseñaría, que aunque pasó la pesadilla, no era una camino de flores lo que allí me esperaba.
Un bosque frondoso hasta donde la vista alcanza. Árboles por donde quiera que mires. Algunos más cerca de otros, con sus ramas entrelazadas gracias al paso de los años. Lo que el tiempo ha unido que el temporal no lo destruya. Los árboles brillan con luces de neón. Es navidad. Todos se sienten agradecidos de lo que tienen o se apenan de lo que han perdido. Pero están unidos y suenan al mismo son.
Y nadie repara en que en medio de todo este brillo y estas luces. Un árbol sin su estrella se marchita y cae sin que nadie percate nunca su presencia.
Me siento angustiado. Me duele el pecho. Las lagrimas se deslizan por mi cara sin yo darme cuenta. No por arrepentimiento. Sino porque nace en mi un sentimiento. Aunque desconocía lo que era. El tiempo me enseñaría, que aunque pasó la pesadilla, no era una camino de flores lo que allí me esperaba.
Un bosque frondoso hasta donde la vista alcanza. Árboles por donde quiera que mires. Algunos más cerca de otros, con sus ramas entrelazadas gracias al paso de los años. Lo que el tiempo ha unido que el temporal no lo destruya. Los árboles brillan con luces de neón. Es navidad. Todos se sienten agradecidos de lo que tienen o se apenan de lo que han perdido. Pero están unidos y suenan al mismo son.
Y nadie repara en que en medio de todo este brillo y estas luces. Un árbol sin su estrella se marchita y cae sin que nadie percate nunca su presencia.
¿Vienes para volver?
Tras tiempos de angustia. Tiempos sin alegría y rabia contenida. Por fin podía volver. Nunca volví a ser el mismo, pero ello no me detuvo. Había cambiado. No se si a mejor o peor, pero el tiempo lo dirá.
Sólo quiero seguir adelante. Vivir y sufrir, sin nada que me ate. Ser libre al fin. Como nunca lo fui. Aplicar en mi vida todo lo que contigo aprendí. Bueno o malo es lo que hay. De todo se aprende y en este tiempo mucho fue. Con muchas piedras no volveré a tropezar. Aunque muchas nuevas empezaré a encontrar. No me importa, pues con todo puedo. No necesito a nadie. Me puedo levantar sólo.
De nuevo fue mi oportunidad. No la pensaba desaprovechar. Con energías renovadas quise empezar. Mucha gente alrededor. Todos miraban, era el centro de atención. Para nada fue mi intención. Pero no por ello me acobardé. Al contrario, lo quise disfrutar.
Entre todo ese gentío y esas miradas volviste a aparecer. No lo sabia. No te recordaba. Pero me en mí hiciste mella. Pues aunque no te recordaba tu presencia para mi no pasó desapercibida.
Un par de palabras cruzamos y tras escribir en un papel me dedicaste una sonrisa y te marchaste.
Aún hoy no pude imaginar que venias para volver.
Sólo quiero seguir adelante. Vivir y sufrir, sin nada que me ate. Ser libre al fin. Como nunca lo fui. Aplicar en mi vida todo lo que contigo aprendí. Bueno o malo es lo que hay. De todo se aprende y en este tiempo mucho fue. Con muchas piedras no volveré a tropezar. Aunque muchas nuevas empezaré a encontrar. No me importa, pues con todo puedo. No necesito a nadie. Me puedo levantar sólo.
De nuevo fue mi oportunidad. No la pensaba desaprovechar. Con energías renovadas quise empezar. Mucha gente alrededor. Todos miraban, era el centro de atención. Para nada fue mi intención. Pero no por ello me acobardé. Al contrario, lo quise disfrutar.
Entre todo ese gentío y esas miradas volviste a aparecer. No lo sabia. No te recordaba. Pero me en mí hiciste mella. Pues aunque no te recordaba tu presencia para mi no pasó desapercibida.
Un par de palabras cruzamos y tras escribir en un papel me dedicaste una sonrisa y te marchaste.
Aún hoy no pude imaginar que venias para volver.
Marionetas
Yo quiero escribir.
Quiero dejar de sentir.
Dejar de sufrir.
De huir.
El tiempo todo me enseñó.
Año tras año siguió.
Hasta que al final se rompió.
Ya no había excusa.
Viviste una vida reclusa.
Esa fue tu explicación.
Que ya no había pasión.
Que no sentía la emoción.
¿Acaso era eso una definición?
A tus argumentos no quise responder.
Te ibas para no volver.
Sigo sin podermelo creer.
Los caminos al otro lado del río por fin podía pisar.
Sin miedo podía avanzar.
Todo contigo te quisiste llevar.
Por ello a otra persona pudiste encontrar.
¿Pensaste que me iba a importar?
Craso error, pues no pensaba llorar.
Mi nueva vida iba a comenzar.
No lo pensaba desaprovechar.
Por fin me soltaste, tus hilos deshiciste.
Dejé de ser tu marioneta, la última en el planeta.
Entonces no te debiste dar cuenta.
Ya no podrías volver, pensabas que a iba a ceder.
Yo no pensaba retroceder, ni en sueños lo iba a hacer.
Sólo yo soy el marionetista de mi propia vida.
Vuela para volver con fuerza
Me costaba de creer. Era mi oportunidad. Sentía lo que era la libertad. Te marchabas. Aunque no para siempre. Pero al menos temporalmente. Tu decidiste viajar. Yo quería triunfar. Fue una primera vez. Una experiencia. Habría que ver, lo que podía llegar a hacer.
Gente de todos lados. Gente con una misma ilusión. Aunque apartado ahí estaba yo. Rodeado de mi esfuerzo, de mis incontables horas de trabajo. Quería saber hasta donde era capaz de llegar. Quizás cayera. Quizás no sirva. Pero por una vez lo quería intentar.
No fue un camino de rosas. Pero no desesperé. Con mi mejor sonrisa me esforcé. Si a una persona consigues que tu trabajo le guste, el éxito has logrado.
Nunca pensé, jamas imaginé. Mi corazón se encoge de emoción al recordarlo. De lo que allí hallé. Desconocía su significado. A decir verdad poca atención le había prestado. Tardé tiempo en descubrirlo. Ahora mismo me emociona recordarlo. No lo sabía. Pero a ese algo lo dejé volar. Pues pensaba que estaba de paso.
Nunca pude imaginar que aquello fue un boomerang. Y que no hace mucho, volvió con fuerza para entrar en mi vida.
Gente de todos lados. Gente con una misma ilusión. Aunque apartado ahí estaba yo. Rodeado de mi esfuerzo, de mis incontables horas de trabajo. Quería saber hasta donde era capaz de llegar. Quizás cayera. Quizás no sirva. Pero por una vez lo quería intentar.
No fue un camino de rosas. Pero no desesperé. Con mi mejor sonrisa me esforcé. Si a una persona consigues que tu trabajo le guste, el éxito has logrado.
Nunca pensé, jamas imaginé. Mi corazón se encoge de emoción al recordarlo. De lo que allí hallé. Desconocía su significado. A decir verdad poca atención le había prestado. Tardé tiempo en descubrirlo. Ahora mismo me emociona recordarlo. No lo sabía. Pero a ese algo lo dejé volar. Pues pensaba que estaba de paso.
Nunca pude imaginar que aquello fue un boomerang. Y que no hace mucho, volvió con fuerza para entrar en mi vida.
Puntos de colores
¿Por qué insistes en no dejarme soñar? Que tus sueños no comparta no significa que los míos sean de menos. No interpreto cada sueño que tengo. No les busco significado individual. Cada sueño es una pieza de un enorme puzzle. Un puzzle de colores que espera a que le de forma.
¿Qué ha sido de cuando soñábamos con nosotros? ¿Cuando dejamos de compartir un mismo sueño? ¿Cuando dejamos de compartir la realidad? Los sueños terminaron siendo una liberación para mí. Pues allí no me podías perseguir. Tus palabras no me conseguían alcanzar. Me daba cuenta, de que aún había fuerza en mí. Una fuerza que buscaba algo mejor. Un futuro mejor.
Puedo sonar egoísta. Pero por una vez quería serlo. Tu podías serlo sin sentirte culpable. ¿Por qué yo no? ¿Qué nos hace tan diferentes que no puedo pensar sin sentirme culpable?
Hasta tal punto habías llegado. Mis pensamientos estaban siendo controlados. Por una fuerza desconocida. Perdía mis fuerzas. Perdía mi voluntad. Ya era incapaz de desear. Era incapaz de gritar. Sólo quería emitir una palabra. Esperar que alguien la oyera.
Sólo quería unir mis puntos de colores y darle la forma de mis sueños.
¿Qué ha sido de cuando soñábamos con nosotros? ¿Cuando dejamos de compartir un mismo sueño? ¿Cuando dejamos de compartir la realidad? Los sueños terminaron siendo una liberación para mí. Pues allí no me podías perseguir. Tus palabras no me conseguían alcanzar. Me daba cuenta, de que aún había fuerza en mí. Una fuerza que buscaba algo mejor. Un futuro mejor.
Puedo sonar egoísta. Pero por una vez quería serlo. Tu podías serlo sin sentirte culpable. ¿Por qué yo no? ¿Qué nos hace tan diferentes que no puedo pensar sin sentirme culpable?
Hasta tal punto habías llegado. Mis pensamientos estaban siendo controlados. Por una fuerza desconocida. Perdía mis fuerzas. Perdía mi voluntad. Ya era incapaz de desear. Era incapaz de gritar. Sólo quería emitir una palabra. Esperar que alguien la oyera.
Sólo quería unir mis puntos de colores y darle la forma de mis sueños.
Contra viento y marea
No importaba cuantas ilusiones tuviera, pues ya te encargaste de todas. ¿Soñabas realmente con ese futuro? ¿O eran mentiras maquilladas con intereses personales? Pues nunca entenderé como a pesar de todo el dolor. De todos los gritos. De todas las lagrimas derramadas. Insistías en que había que seguir. No lo entendía. No quería entenderlo. Quería marchar. Huir lejos de ti. Se que tu también lo sentías. ¿Acaso buscabas un salvavidas antes de saltar de nuevo al mar?
Yo no quería un salvavidas. Quería que alguien cogiera mi mano y me susurrara al oído un "Todo irá bien". ¿Fue mucho pedir? A decir verdad aún hoy sigo soñando con que ocurra. Quizás soy un soñador que se niega a despertar, pues era en los sueños donde una mano amiga me estrechaba su mano, ayudándome a levantar y me llevaba lejos de aquí.
Un salvavidas te mantiene a flote. Una mano te arrastra contra viento y marea hacia la costa.
Yo no quería un salvavidas. Quería que alguien cogiera mi mano y me susurrara al oído un "Todo irá bien". ¿Fue mucho pedir? A decir verdad aún hoy sigo soñando con que ocurra. Quizás soy un soñador que se niega a despertar, pues era en los sueños donde una mano amiga me estrechaba su mano, ayudándome a levantar y me llevaba lejos de aquí.
Un salvavidas te mantiene a flote. Una mano te arrastra contra viento y marea hacia la costa.
.
Escribir nunca fue mi fuerte y lo se. Pero es tanto lo que quiero liberar, que siento que esto no tiene final. Sin ganas de dormir, sin ganas de despertar. No hago más que pensar. En que lo que el futuro me puede deparar. Tengo miedo, no puedo ocultarlo. Quizás al otro lado me espera lo que más me aterra.
Ni siquiera puedo describirlo. Ahora no. Debo terminar. Pues las lagrimas no dejan de brotar.
Ni siquiera puedo describirlo. Ahora no. Debo terminar. Pues las lagrimas no dejan de brotar.
martes, 15 de julio de 2014
Un camino al otro lado del río
Llegó un punto en el que todo era oscuridad. Yo me engañaba con falsas promesas de amor incumplidas. Palabras que salían de unos labios que no querían tocarme. Una mirada que ya no me veía con los mismos ojos. Ojos que no me permitían penetrar esa murallas que tu habías construido a su alrededor.
Besos vacíos, abrazos sin sentido, caricias que no llevaban a nada.
Condenado a vagar por siempre en soledad mostrando una falsa máscara de felicidad al mundo. Poco pude imaginar que había un camino para mi. Un lugar donde podía quitarme esa máscara. Un lugar donde no existe ese mal que tanto insistías que viera.
Aquel viaje cambio mi forma de pensar. Rodeado de gente que me entendía. Gente que a pesar de que era un desconocido me veía como uno más. Noches interminables entre palabras y risas. Locuras a tope en una ciudad para mi antes desconocida. Momentos que por siempre quedaron guardados dentro de mi.
Aunque te quisiste hacer notar en la distancia, no lo conseguiste. De hecho ni me importó. Pues yo estaba donde quería estar.
En ese camino al otro lado del río.
Besos vacíos, abrazos sin sentido, caricias que no llevaban a nada.
Condenado a vagar por siempre en soledad mostrando una falsa máscara de felicidad al mundo. Poco pude imaginar que había un camino para mi. Un lugar donde podía quitarme esa máscara. Un lugar donde no existe ese mal que tanto insistías que viera.
Aquel viaje cambio mi forma de pensar. Rodeado de gente que me entendía. Gente que a pesar de que era un desconocido me veía como uno más. Noches interminables entre palabras y risas. Locuras a tope en una ciudad para mi antes desconocida. Momentos que por siempre quedaron guardados dentro de mi.
Aunque te quisiste hacer notar en la distancia, no lo conseguiste. De hecho ni me importó. Pues yo estaba donde quería estar.
En ese camino al otro lado del río.
No hay más ciego que el que no quiere ver
No todo fue un camino de rosas. Pues las complicaciones crecían cada día. Siempre luché en primera línea de fuego. Protegiéndote de toda bala que pudiera alcanzarte. Siendo tu escudo. Sin importar lo que a mi me pasará.
Hoy día sigo siendo igual. No me importa lo que a mi me pase. No quiero que las personas que me importan sufran. Siempre quiero proteger a los demás. Aunque a veces la gente lo ignora.
Pero con el tiempo descubrí que aunque seguía siendo tu escudo, al girarme tu estabas ya en la trinchera resguardada. Lo más que hacía era evitar que oyeras las balas atravesando el viento. Pero este pobre escudo no se reparaba sólo. Descuidaste su mantenimiento y se volvió mustio y oxidado. Llegando un punto en el que ya no podía proteger a nadie. Se convirtió de tu uso exclusivo.
Pero aunque fuera exclusivo considerabas que un escudo así no era lo suficientemente bueno. Y pasaste de repararlo a intentar mejorarlo. Cómo el agua que no combina con el aceite o las rayas que no combinan con los cuadros. Aplicaste una formula incompatible y creaste una reacción peligrosa.
Esa reacción me inestabilizó. Me hizo desconfiar de todo. No quería nada con el mundo. Sólo quería desaparecer. No dejar rastro. Sin que nadie se percatará. Empece a deambular las calles. sin hacer ruido, sin molestar a nadie. Si estaba ahí o no no le importaba a nadie. Eso no te gustó. Llamabas por todo y del teléfono me aparté. Aquello que tanto nos une a la gente hoy en día se convirtió en lo que más temía oír.
Mis padres. Mi familia. Mis amigos. Todos parecían extraños. No quería hablar con nadie. Sólo quería que el sufrimiento acabará pues mi cuerpo no lo soportaba.
Y aún hoy me pregunto como no pude verlo con lo cerca que estaba.
Hoy día sigo siendo igual. No me importa lo que a mi me pase. No quiero que las personas que me importan sufran. Siempre quiero proteger a los demás. Aunque a veces la gente lo ignora.
Pero con el tiempo descubrí que aunque seguía siendo tu escudo, al girarme tu estabas ya en la trinchera resguardada. Lo más que hacía era evitar que oyeras las balas atravesando el viento. Pero este pobre escudo no se reparaba sólo. Descuidaste su mantenimiento y se volvió mustio y oxidado. Llegando un punto en el que ya no podía proteger a nadie. Se convirtió de tu uso exclusivo.
Pero aunque fuera exclusivo considerabas que un escudo así no era lo suficientemente bueno. Y pasaste de repararlo a intentar mejorarlo. Cómo el agua que no combina con el aceite o las rayas que no combinan con los cuadros. Aplicaste una formula incompatible y creaste una reacción peligrosa.
Esa reacción me inestabilizó. Me hizo desconfiar de todo. No quería nada con el mundo. Sólo quería desaparecer. No dejar rastro. Sin que nadie se percatará. Empece a deambular las calles. sin hacer ruido, sin molestar a nadie. Si estaba ahí o no no le importaba a nadie. Eso no te gustó. Llamabas por todo y del teléfono me aparté. Aquello que tanto nos une a la gente hoy en día se convirtió en lo que más temía oír.
Mis padres. Mi familia. Mis amigos. Todos parecían extraños. No quería hablar con nadie. Sólo quería que el sufrimiento acabará pues mi cuerpo no lo soportaba.
Y aún hoy me pregunto como no pude verlo con lo cerca que estaba.
Un sol que no deja ver
La felicidad es como los sueños de cada noche. Efímera y a veces ni recordamos que lo fuimos. Pero aunque me duela reconocerlo mentiría si dijera que aquellos días no fueron de felicidad.
Dormir a tu lado. Envolvernos en un abrazo plagado de besos hasta quedarnos dormidos. Sin importar el mañana, sólo el tú y yo. Oír tu voz hasta las tantas de la noche. El roce de tu piel con la mía y perdernos en esas caricias de ángeles que por fin se habían reunido en un mundo distinto al suyo.
Sintiendo lo que siempre pensé que era el amor.
Dormir a tu lado. Envolvernos en un abrazo plagado de besos hasta quedarnos dormidos. Sin importar el mañana, sólo el tú y yo. Oír tu voz hasta las tantas de la noche. El roce de tu piel con la mía y perdernos en esas caricias de ángeles que por fin se habían reunido en un mundo distinto al suyo.
Sintiendo lo que siempre pensé que era el amor.
Al mal tiempo buena cara
¿Por qué apareciste de esa forma tan espontanea? ¿Por qué tuviste que mirarme?
Rojo y azul, larga melena rubia teñida en los rayos del sol. Una sonrisa que a cualquiera derretiría. Había mucha gente aquel día, pero tus ojos se plantaron en mí. No presté tanta atención como pensabas, pues ojo avizor andaba siempre.
Me dedicaste cada sonrisa que tenías, me iluminabas la mañana. Tus abrazos me hacían no querer despegarme de ti. Soñar con un mundo que creía inexistente. Un mundo a tu lado. Donde la soledad no tuviera cabida. Donde sólo estuviéramos tu y yo, inseparables. Unidos por nuestras miradas. Inocentes y llenas de amor. Buscando siempre la mirada del otro.
Recuerdo aquellos días. Buscando tu nombre entre la multitud de compañeros. Buscando la ocasión de poder ver esa sonrisa de nuevo. Esa sonrisa que me hacía sentir que lo demás no existía y que no me importaba lo demás.
La suerte no estuvo conmigo pues pronto te marchaste. Un último abrazo me diste y un hasta la próxima me dijiste. Por dentro sentía que eso fue el final, más no lo quería admitir.
Contrario a lo habitual el destino no quiso que así fuera. Pues acabados los turnos volvimos a vernos. No sabia reaccionar. No sabía hablar. Titubeaba palabras sin sentido, desde unos labios que sólo querían encontrarse con los tuyos. Torpe como siempre el tiempo pasaba, cuanto más te veía menos quería separarme.
Los meses pasaron y no me aclaraba. Pues una noche todo se complicaba. Sus labios y los míos se juntaron. No eran los tuyos, pero siempre los anhelaba. Aún recuerdo aquellos momentos, pues mi primer beso no fue esperado. De aquello no me enorgullezco y siempre me arrepiento, de aquel primer beso quedar tan vacío. En labios de quien siempre fue una amistad su destino sellado.
Pasaron los días y no me aclaraba. Confusión, rabia, frustración y desanimo. Todo lo que ello acarreaba. Era el momento de decidir. Mi corazón lo sabia y para variar mi cabeza coincidía.
Un día lluvioso, como si ayer fuera, martes era. Cualquier excusa sirvió. No me quise esconder y entre temblores toda la verdad te conté. Sincero quise ser, y aunque hoy día me lo reprochas no me arrepiento.
Las palabras fluyeron igual que la lluvia por la ventana de aquel café. En el silencio de una mesa apartada de las demás mis sentimientos declaré. Cuando acabe en silencio te quedaste. Me cogiste de la cabeza y me besaste la frente. No entendía que ocurría, pero si que recuerdo que sin palabra mencionar nuestros labios se fundieron en un beso que aún hoy recuerdo.
El sonido de la lluvia en el exterior era lo único que sonaba, pues yo en otro mundo me encontraba y eso era cuanto importaba.
Rojo y azul, larga melena rubia teñida en los rayos del sol. Una sonrisa que a cualquiera derretiría. Había mucha gente aquel día, pero tus ojos se plantaron en mí. No presté tanta atención como pensabas, pues ojo avizor andaba siempre.
Me dedicaste cada sonrisa que tenías, me iluminabas la mañana. Tus abrazos me hacían no querer despegarme de ti. Soñar con un mundo que creía inexistente. Un mundo a tu lado. Donde la soledad no tuviera cabida. Donde sólo estuviéramos tu y yo, inseparables. Unidos por nuestras miradas. Inocentes y llenas de amor. Buscando siempre la mirada del otro.
Recuerdo aquellos días. Buscando tu nombre entre la multitud de compañeros. Buscando la ocasión de poder ver esa sonrisa de nuevo. Esa sonrisa que me hacía sentir que lo demás no existía y que no me importaba lo demás.
La suerte no estuvo conmigo pues pronto te marchaste. Un último abrazo me diste y un hasta la próxima me dijiste. Por dentro sentía que eso fue el final, más no lo quería admitir.
Contrario a lo habitual el destino no quiso que así fuera. Pues acabados los turnos volvimos a vernos. No sabia reaccionar. No sabía hablar. Titubeaba palabras sin sentido, desde unos labios que sólo querían encontrarse con los tuyos. Torpe como siempre el tiempo pasaba, cuanto más te veía menos quería separarme.
Los meses pasaron y no me aclaraba. Pues una noche todo se complicaba. Sus labios y los míos se juntaron. No eran los tuyos, pero siempre los anhelaba. Aún recuerdo aquellos momentos, pues mi primer beso no fue esperado. De aquello no me enorgullezco y siempre me arrepiento, de aquel primer beso quedar tan vacío. En labios de quien siempre fue una amistad su destino sellado.
Pasaron los días y no me aclaraba. Confusión, rabia, frustración y desanimo. Todo lo que ello acarreaba. Era el momento de decidir. Mi corazón lo sabia y para variar mi cabeza coincidía.
Un día lluvioso, como si ayer fuera, martes era. Cualquier excusa sirvió. No me quise esconder y entre temblores toda la verdad te conté. Sincero quise ser, y aunque hoy día me lo reprochas no me arrepiento.
Las palabras fluyeron igual que la lluvia por la ventana de aquel café. En el silencio de una mesa apartada de las demás mis sentimientos declaré. Cuando acabe en silencio te quedaste. Me cogiste de la cabeza y me besaste la frente. No entendía que ocurría, pero si que recuerdo que sin palabra mencionar nuestros labios se fundieron en un beso que aún hoy recuerdo.
El sonido de la lluvia en el exterior era lo único que sonaba, pues yo en otro mundo me encontraba y eso era cuanto importaba.
Sé el descubridor de tu futuro.
Soñamos tantas veces que a veces ni lo que soñamos recordamos. Soñamos que somos felices, que tenemos lo que deseamos pero... ¿Es realmente lo que deseamos?¿De verdad soñamos lo que deseamos?¿O son los sueños una mera representación de algo que no existe ni existirá?
Mis sueños siempre han sido muy efímeros, hoy día lo siguen siendo. Raro es que recuerde con nitidez algún sueño de una noche. Bueno o malo se me olvida a las horas de despertar. Cuan efímero es un sueño pues al despertar se desvanece. Abatido por la triste realidad se desvanece entre despertadores y cafeteras a plena luz del día.
Mentiría si dijera que ningún sueño recuerdo, tanto buenos como malos sólo recuerdo 2.
Pero aún es pronto para hablar de ello.
Pues mi vida ha sido siempre un caos. Desencaminado, desorientado. Sin saber a donde ir. Sin saber que desear. Negándome a seguir las señales pero sin saber que rumbo tomar. Cabezonería puede llamarse.
Pero si siempre sigues las señales nunca sabrás lo divertido de perderse y encontrar ese lugar que no aparece en los mapas. Esperando a ser descubierto.
Sé el descubridor de tu futuro.
Mis sueños siempre han sido muy efímeros, hoy día lo siguen siendo. Raro es que recuerde con nitidez algún sueño de una noche. Bueno o malo se me olvida a las horas de despertar. Cuan efímero es un sueño pues al despertar se desvanece. Abatido por la triste realidad se desvanece entre despertadores y cafeteras a plena luz del día.
Mentiría si dijera que ningún sueño recuerdo, tanto buenos como malos sólo recuerdo 2.
Pero aún es pronto para hablar de ello.
Pues mi vida ha sido siempre un caos. Desencaminado, desorientado. Sin saber a donde ir. Sin saber que desear. Negándome a seguir las señales pero sin saber que rumbo tomar. Cabezonería puede llamarse.
Pero si siempre sigues las señales nunca sabrás lo divertido de perderse y encontrar ese lugar que no aparece en los mapas. Esperando a ser descubierto.
Sé el descubridor de tu futuro.
La tinta que iluminará el camino
Escribir nunca fue mi pasión, de hecho, sigue sin serlo. Carezco de talento, de habilidad, de vocabulario, de expresiones, hasta de ortografía.
¿Quién dicta lo que está bien o mal escrito?¿Por qué esa necesidad por analizar cada palabra? Lo que una persona siente no se puede expresar, pues nos faltarían palabras en el diccionario.
Hoy me he dado cuenta de que necesito escribir, que necesito desterrar estas palabras. No quiero tenerlas en mi corazón, ni que mi cabeza las materialice en forma de sueños por la noche.
No quiero comer, no quiero dormir, no quiero despertar. Simplemente quiero vivir. Sentir que puedo vivir. Que cada día no es un día que pasa sino un día que disfrutar. Quiero abrir los ojos por la mañana y sentir que puedo con todo, que tengo la energía y la voluntad para hacerlo.
Cruel realidad, pues no es así.
El tiempo me enseñó muchas cosas. Lecciones valiosas, duras e incluso útiles. Pero la vida es una profesora a la antigua usanza. Sus lecciones se aprenden a base de golpes. No te confíes, pues tiene reglas largas y duras que a cualquiera alcanzan.
Mientras escribo estas palabras lagrimas caen por mis mejillas. Cálidas y llenas de un sentimiento. Sólo quiero que estas lagrimas se conviertan en la tinta que me permitirá iluminar mi camino.
¿Quién dicta lo que está bien o mal escrito?¿Por qué esa necesidad por analizar cada palabra? Lo que una persona siente no se puede expresar, pues nos faltarían palabras en el diccionario.
Hoy me he dado cuenta de que necesito escribir, que necesito desterrar estas palabras. No quiero tenerlas en mi corazón, ni que mi cabeza las materialice en forma de sueños por la noche.
No quiero comer, no quiero dormir, no quiero despertar. Simplemente quiero vivir. Sentir que puedo vivir. Que cada día no es un día que pasa sino un día que disfrutar. Quiero abrir los ojos por la mañana y sentir que puedo con todo, que tengo la energía y la voluntad para hacerlo.
Cruel realidad, pues no es así.
El tiempo me enseñó muchas cosas. Lecciones valiosas, duras e incluso útiles. Pero la vida es una profesora a la antigua usanza. Sus lecciones se aprenden a base de golpes. No te confíes, pues tiene reglas largas y duras que a cualquiera alcanzan.
Mientras escribo estas palabras lagrimas caen por mis mejillas. Cálidas y llenas de un sentimiento. Sólo quiero que estas lagrimas se conviertan en la tinta que me permitirá iluminar mi camino.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)